20 jul. 2016

DECLARACION SOBRE EL INTENTO DE GOLPE MILITAR EN TURQUIA

Declaración Contra el golpe militar en Turquía y por los derechos democráticos del pueblo turco El viernes 15 por la noche un grupo de oficiales del ejército turco intentó llevar adelante un golpe de estado que, luego de provocar unas 300 muertes y casi 1500 heridos, sucumbió ante la arrojada resistencia popular en las calles, la falta de adhesiones civiles y la insuficiencia de las fuerzas sublevadas. Si bien todavía quedan muchas cosas por aclarar, hay elementos de la política interna y de la disputa interimperialista que se desarrolla en la región, que permiten hacer una primera interpretación. En primer lugar, y más allá de los factores de la política interna o externa, se trata de la disputa de poder entre dos facciones que compartieron la misma política autoritaria, antiobrera y de persecución al pueblo kurdo. Muchas de las cadenas internacionales vienen haciendo hincapié en la contradicción que existe entre el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, promotor de la islamización de Turquía, frente al ejército que históricamente ha sido la principal institución defensora del laicismo del estado turco. Si bien ambas tendencias son reales, hay evidencias de la participación en el alzamiento de efectivos militares procedentes de la base aérea de Incirlik, enclave militar de la OTAN en el sur de Turquía utilizado para operaciones de los EEUU: por ello no alcanza con el eje Islam-laicismo para explicar estos sucesos. La política regional es también un condicionante inevitable para entender la situación. Hay que recordar que Turquía es un miembro clave de la OTAN en los últimos años. La participación en las intervenciones de la alianza atlántica encabezada por EEUU en Libia, Irak, Afganistán y particularmente en Siria, da cuenta de que de ninguna manera la vocación islamista ha sido un obstáculo para servir a los intereses imperialistas. No obstante, en los últimos tiempos se han registrado cambios políticos en la región que aún están en desarrollo. Así, a finales de junio el presidente Erdogán decidió pedir disculpas a Rusia por el derribo de un avión Sukhoi. La carta fue hecha pública por Putin y comenzaron a avanzar las negociaciones. Dentro de los puntos tratados quizás lo principal es la construcción del gasoducto Turkish Stream. De construirse, este gasoducto comunicaría a Rusia con el sur de Europa a través del Mar Negro y Turquía, evitándose el problema de atravesar Ucrania. Junto con esto, funcionarios turcos de primer nivel siguieron dando señales de distención de sus relaciones con Irak y Siria, lo que hace tambalear el marco de alianzas de EEUU en la zona. Así, el levantamiento de un sector de las FFAA turcas llega en un momento de viraje del gobierno y, de haber implicación directa o indirecta de las potencias occidentales en la sublevación, la torpeza y error de cálculo respecto del respaldo popular hablan de un movimiento desesperado por parte de sus promotores, lo cual en lo inmediato se traduce en un fortalecimiento del presidente. Las más de 6000 destituciones que ha llevado adelante en los últimos dos días (en su mayoría militares y jueces) indican la voluntad de Erdogan de endurecer su régimen. La concentración aún mayor de poder en manos de este reaccionario será un desafío para las organizaciones populares turcas, que se han ubicado correctamente en la vereda de enfrente a los golpistas y ahora deberán reagruparse para combatir a Erdogán, apoyándose en el protagonismo popular en las calles, que ha sido uno de los factores fundamentales que explican la derrota del golpe. PRML - 18/07/2016

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