14 jun. 2016

EL CHE, COMUNISTA Y REVOLUCIONARIO

El 9 de octubre se cumplen 46 años del asesinato del Che Guevara. Su lucha inclaudicable sigue siendo hoy una referencia para millones en América Latina y el mundo. Frente a los intentos permanentes de deformar su imagen, de presentarlo como un “ícono” despojado de su verdadero contenido, reivindicamos su lucha antiimperialista, por el socialismo y el comunismo, para terminar con la explotación del hombre por el hombre.
El Che nació en Rosario en 1928 y estudió Medicina en la UBA. Desde su rol como médico se vinculó a la realidad y los sufrimientos de los pueblos de América Latina, realizando diversos viajes por el continente. En 1953 llegó a Guatemala, donde el gobierno de Jacobo Árbenz impulsaba una reforma agraria que afectaba a monopolios yanquis como la United Fruit. Árbenz sería derrocado en 1954 por un golpe de Estado orquestado por la CIA.
En esos años empieza a emerger el Che revolucionario: “Me di cuenta de una cosa fundamental: para ser médico revolucionario (…) lo primero que hay que tener es revolución. De nada sirve el esfuerzo individual, el sacrificio de destinar toda una vida al más noble de los ideales si ese esfuerzo se hace sólo”(20/8/1960).
De la experiencia en Guatemala, el Che también sacó la conclusión de que la lucha contra el imperialismo es una lucha a muerte y que inevitablemente es violenta, armada. Además, vio los límites insalvables de las burguesías nacionales para encabezar los procesos de liberación. Entonces, se afirmó en que la lucha revolucionaria del pueblo debía ser encabezada por la clase obrera bajo una dirección marxista, llevando el proceso al socialismo.

La Revolución Cubana.

Luego el Che se exilió en México. Allí se puso en contacto con Fidel Castro y los miembros del Movimiento 26 de Julio (M26). Estos venían de realizar un intento de derrocamiento del dictador proyanqui Fulgencio Batista con la toma del Cuartel Moncada y estaban planeando una nueva expedición. Desde ese momento su destino quedó indisolublemente vinculado a Cuba.
El 2 de diciembre de 1956 desembarcaron 82 combatientes en las costas orientales de Cuba. Sólo 12 sobrevivieron. Se logran salvar subiendo a la Sierra Maestra, donde se venía desarrollando una prolongada lucha y en ese momento ya había campesinos alzados. El movimiento fue creciendo, sobre la base de organizar la lucha de guerrillas, estableciendo bases de apoyo en la sierra. Este elemento clave se combinó con el trabajo revolucionario clandestino en las ciudades, con huelgas obreras, movilizaciones estudiantiles, etc.
El M26, encabezado por Fidel Castro, actúo como vanguardia del proceso. Su objetivo inmediato era derrocar al dictador Batista. El programa del movimiento se fue radicalizando, incorporando la reforma agraria, punto crucial por el cual ya venían luchando los sectores más avanzados del campesinado.
En julio de 1957, el Che era nombrado Comandante a cargo de la segunda columna. En esa responsabilidad demostró toda su integridad como revolucionario. Era sabido que en su mochila llevaba varios libros, entre ellos: El Estado y la Revolución de Lenin y varios textos sobre la guerra de guerrillas de Mao Tsetung. El Che tuvo un papel decisivo en la ofensiva sobre Las Villas, estableciendo un frente político de cinco organizaciones bajo su mando. Con ese frente llegaron a Santa Clara y tomaron la ciudad tras arduos combates, decisivos para el triunfo de la revolución, entre ellos la famosa batalla contra el tren blindado enviado por Batista. Al caer Santa Clara, Batista renunció y huyó: había triunfado la revolución. Era el 1º de enero de 1959.
La revolución había destruido el pilar del Estado de las clases dominantes: sus fuerzas armadas. Se constituyó un gobierno antidictatorial por un período. El poder, el control armado, lo tenían los sectores más avanzados del pueblo bajo la dirección del M26. Así se garantizó justicia frente a los crímenes de la dictadura, se saneó la administración pública, se bajaron las tarifas y subieron los salarios, entre otras medidas inmediatas. El 17 de mayo de 1959 se promulgó la reforma agraria y se abolió el latifundio, afectando a los terratenientes locales y también a los norteamericanos. Además se nacionalizaron las empresas yanquis, en particular los ingenios azucareros. Los tiempos se aceleraron. EEUU contestó con un bombardeo y la invasión a Playa Girón en 1961. El proceso se radicalizó aún más: el 1º de Mayo de 1961, Cuba se proclamó como la “primera revolución socialista de América”.

Debates sobre el camino en Cuba.

El Che ocupó diversos cargos en el gobierno revolucionario. Avanzadas las tareas agrarias y antiimperialistas, se desató un debate crucial dentro del gobierno: ¿qué implicaba y cómo se avanzaba al socialismo?
Frente a un sector que impulsaba que las empresas estatales fueran autónomas, compitieran entre sí y buscaran una ganancia, el Che propuso que funcionaran como empresas nacionales de acuerdo a un plan trazado en función de las necesidades sociales y no de la ganancia. El Che se opuso a la utilización de los estímulos materiales individuales como palanca para aumentar la producción. Por el contrario, impulsó elevar la conciencia política de los trabajadores y el trabajo voluntario, del cual participó personalmente.
De fondo se discutía algo mucho más profundo: la posibilidad de un camino independiente para Cuba, en el marco de una aguda lucha de líneas en el movimiento comunista internacional. En 1956 el Partido Comunista de la Unión Soviética, país que había sido un faro para los revolucionarios del mundo, aprobaba en su 20º Congreso tesis revisionistas que tiraban por la borda el marxismo-leninismo. Planteaba entre otras cosas la “vía pacífica” al socialismo y la “división socialista internacional del trabajo”, que en los países del Tercer Mundo significaba que la URSS proveería productos elaborados a cambio de materias primas. Mao Tsetung encabezó la denuncia de estas posiciones. Desentrañó que, en un complejo proceso de lucha de clases y de líneas, en la URSS se había restaurado el capitalismo en 1957 bajo nuevas formas, y que ese país se había transformado en una potencia socialimperialista: socialista de palabra e imperialista en los hechos. En 1960 se produjo la ruptura de relaciones entre China y la URSS.
Durante algunos años la posición de Cuba en medio de este debate estuvo en lucha. El Che siempre insistió en la necesidad de terminar con el monocultivo de azúcar para un monomercado. Citaba permanentemente la frase de José Martí sobre la exportación de materias primas: “el que compra manda, el que vende obedece”. Desde el Ministerio de Industrias había establecido un plan cuatrienal para llevar a Cuba de una economía agraria, a agro-industrial (derivados del azúcar, maquinaria agrícola, etc.) y luego industrial agraria (vehículos, industria pesada, etc.).
Sin embargo, en 1964 Fidel Castro viajó a la URSS y firmó un tratado bilateral que incluía explícitamente la “división socialista internacional del trabajo”, comprometiéndose a exportar niveles muy altos de azúcar, subordinando el desarrollo industrial. Ese año se creó el Ministerio del Azúcar, sacando esa rama de la órbita del Ministerio de Industrias que dirigía el Che.
Pocos meses después, en febrero de 1965, el Che pronunció un discurso emblemático: el Discurso de Argel. Allí denunció a la Unión Soviética como cómplice del saqueo imperialista y cuestionó de hecho el acuerdo firmado con Cuba: “¿Cómo puede significar beneficio mutuo vender a precios de mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimiento sin límites a los países atrasados y comprar a precios de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas automatizadas del presente? Si establecemos este tipo de relación entre los dos grupos de naciones debemos convenir en que los países socialistas son, en cierta manera, cómplices de la explotación imperial.” Sin embargo, el Che no llegó a caracterizar a la URSS como una nueva potencia imperialista y, a pesar de sus críticas, pugnaba por unir a China con la URSS contra el imperialismo yanqui.
Poco después, el Che se entrevistó con Mao Tsetung en China. El Che le pidió apoyo para ir a desarrollar la lucha en otros países del Tercer Mundo. Mao le dijo, reflexivamente, si él creía que las cosas estaban tan bien en Cuba como para que él se fuera y que era decisivo que se quedara. El Che contestó que no tenía condiciones para quedarse y se fue definitivamente de Cuba.
Tras la partida del Che, Cuba acentuó su subordinación a la URSS. En 1970 se volcó definitivamente a la monoproducción azucarera con la “zafra de los 10 millones”. Cuando en 1991 se derrumbó la Unión Soviética socialimperialista se evidenció con claridad las graves consecuencias de esta política de monoproducción y monomercado.

En Bolivia.

Luego de varias experiencias frustantes -como la del Congo-, en 1967 el Che preparó su último viaje: Bolivia. Llegó allí con la idea de montar un foco revolucionario. Esta concepción, de foco guerrillero que podía implantarse en una zona considerada adecuada, se basaba en un balance erróneo de Fidel Castro (y que tomó también el Che) sobre el proceso de Sierra Maestra en Cuba. En realidad, en Sierra Maestra lo que se había constituido fue una base guerrillera en una zona donde ya existían campesinos alzados, y no un foco.
En la zona de Ñancahuazú, Bolivia, el Che fue quedando aislado y cercado. El imperialismo yanqui actuaba abiertamente para liquidarlo. Según señalaba en su diario original, el Che pidió reiteradamente ayuda a “Manila”, nombre código de Cuba. Pero ésta no contestaba a su desesperado llamado. Esto demostraba que existía ya una subordinación de Cuba al socialimperialismo ruso, que luego quedó claramente de manifiesto con su apoyo abierto a la invasión rusa a Checoslovaquia en 1968. También demostraba que ambas superpotencias, tanto EEUU como la URSS, querían al Che fuera de escena, muerto.
El Che pagó caro no terminar de caracterizar la restauración capitalista en la URSS: confió la logística de la guerrilla al PC boliviano, totalmente subordinado a la URSS, y fue traicionado y abandonado. El PC argentino también le dio la espalda al Che en Bolivia y lo llamó aventurero.
Finalmente, el 8 de octubre de 1967 el Che fue cercado, cayó herido y detenido. Pasó 24 horas preso y al día siguiente fue fusilado. Un agente de la CIA dirigió de manera directa el operativo.
El ejemplo heroico del Che recorrió el mundo y contribuyó a una nueva oleada de luchas. Un ejemplo de integridad revolucionaria hasta las últimas consecuencias. Un ejemplo de comunista, de marxista-leninista, para todos los que luchamos por terminar con toda opresión y explotación.

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