28 ene. 2019

EL 31 TODOS AL CONGRESO A "QUEMAR FACTURAS"

Por Consejo de Redacción de Poder Obrero y Popular 

La crisis económica y política internacional es cada vez más profunda. Dentro de ese contexto, la situación general del régimen -mediante el cual la burguesía ejerce su dominación política- es de una fragilidad inédita, porque ni cuando la burguesía se vio obligada a recurrir al fascismo se encontró con semejante deterioro, ya que en esa época la carta “democrática” todavía tenía cierta autoridad frente al movimiento de masas.

El principal reflejo de esta situación se materializa en el corazón mismo del imperialismo, en la Casa Blanca, que con el arribo de Trump no se fortaleció -como muchos creyeron- sino más bien todo lo contrario, porque ya no pueden garantizar, con cierta prolijidad, la “alternancia” bipartidista  que por mucho tiempo utilizaron para explotar a sus trabajadores y colonizar a todo el planeta.

Trump llegó hasta ese lugar con el propósito de “poner en orden” dentro de una situación de profundo desequilibrio y agudización de las contradicciones, a tal punto que la explosión de la crisis sub prime -luego de la catástrofe del Lehman Brothers- llevó a fracciones de la burguesía yanqui a enfrentarse militarmente en el terreno de batalla de Siria e Iraq, a través de la utilización de “proxies” o bandas de mercenarios. 

El antecesor de Trump, Barak Obama, intentó salir de esta encerrona negociando con Europa, Rusia, Irán y la dictadura de Bashar al Assad, con un acuerdo contrarrevolucionario denominado “5 más 1”. Sin embargo, esta alianza no fue capaz de frenar los enfrentamientos, que no sólo se mantuvieron sino que parecen haber reverdecido luego del atentado “suicida” de Manbij, que dejó a cuatro efectivos estadounidenses en la lona (Leer nota)

Un informe del Cronista muestra la situación a la que nos llevó al Capitalismo en su etapa de mayor decadencia y putrefación: “La concentración de la riqueza se acentuó a tal punto en 2018 en el mundo, que 26 multimillonarios poseen más dinero que las 3.800 millones de personas más pobres del planeta, según un informe de la ONG Oxfam Internacional publicado el lunes. El abismo que aumenta entre ricos y pobres penaliza la lucha contra la pobreza, perjudica la economía y alimenta la rabia en el mundo, afirmó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, citada en un comunicado”.

El incremento de los antagonismos entre los capitalistas y la necesidad de estos de descargar su crisis sobre los pueblos no da lugar a ningún tipo de reformas “progresistas”, al tiempo que la crisis del régimen incrementa y potencia las condiciones revolucionarias en que se encuentra el mundo. ¡Nuestro país no es ajeno a esta dinámica -que empuja a los/as de abajo a protagonizar nuevas y más radicalizadas insurrecciones- sino una de las partes más dinámicas y conflictivas!

El gobierno de Macri no deja de hacer agua ante la imposibilidad de recomponer la economía local, en medio de un año electoral en el que todos se pelean entre sí para ser candidatos o encabezar sus respectivas listas, provocando “chispazos” como los que se están viendo en Cambiemos, cuyos dirigentes están enfrentados debido a las diferentes tácticas electorales: la gobernadora Vidal (de mejor imagen en las encuestas que el propio presidente Macri) ya expresó su intención de desdoblar las elecciones -para garantizar el control de la provincia de Buenos Aires- lo que implicaría no tener que enfrentarse directamente con Cristina Fernández, ya que el kirchnerismo insinuó que la batalla por la gobernación bonaerense la encabezarían el ex ministro de economía Kiccilof o la actual intendenta de Matanza, Magario.

Su argumento es que un triunfo en la provincia previo a los comicios generales apalancaría la reelección de Macri. Sin embargo el presidente no tiene la misma visión, razón por la cual rechazó el desdoblamiento pretendido por Vidal y otros caudillos provinciales o municipales, temiendo perder el caudal de votos bonaerenses -y de varios distritos- en las presidenciales.

Por el otro lado del mostrador, el peronismo parece no encontrar los caminos de la unificación: Massa acaba de hacer pública su decisión de ser candidato a presidente, lo que significa que será difícil acordar con el kirchnerismo, que no encolumnaría su espacio detrás del ex intendente de Tigre, a pesar de que el actual jefe municipal de ese distrito se ha expresado en el sentido de conformar un “gran frente” con Cristina y demás.

De seguir así, el proceso electoral encontrará a los principales partidos patronales divididos en tres pedazos, una perspectiva que en medio de la crisis y con la guillotina de la deuda externa esperando para cortar cabezas, no es buena para la burguesía, que necesitará contar con un gobierno que tenga cierta unidad y fortaleza. La consecuencia de esto sería una segunda vuelta electoral y la asunción de un gobierno mucho más débil que el actual.

Los/as de abajo no tenemos por qué pagar la crisis

Como ya señalamos, las condiciones para plantearse la tarea de superar al capitalismo son inéditas, porque la debacle económica y la crisis del régimen se combinan con una creciente y cada vez más radicalizada protesta social, situación que alienta a los trabajadores y el pueblo a buscar nuevas formas democráticas de discusión y resolución de sus problemas, descreyendo cada vez más de las viejas instituciones de este régimen, que se caen a pedazos.

La izquierda revolucionaria debe aprovechar el momento, uniéndose en la acción para promover desde abajo la unificación de la resistencia -que boicotean los burócratas traidores- elevando la vara del 18 de diciembre de 2017. Para eso debería convocar a un Congreso Nacional de Luchadores y Luchadoras que se proponga organizar asambleas obreras y populares que se hagan cargo de tomar en sus manos el Plan de Lucha y de comenzar a discutir una salida política propia.

En ese ámbito habrá que agitar con firmeza una consigna clave para el momento -el No Pago de la Deuda Externa- explicando que con esos fondos habrá se podría poner en marcha un Plan de Obras y Servicios que le dé trabajo a millones y sirva para elevar la calidad de vida de las mayorías. Esta campaña debería tener un carácter unitario, planteando también el no pago o “desobediencia civil” de las tremendas tarifas impuestas por Macri y los suyos. 

La convocatoria del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia -que organiza a toda la izquierda y organismos de derechos humanos- de una marcha el 31 de enero en la que se “quemarán facturas”, es un paso en esa dirección, que habría que mantener y profundizar. Por esto, desde Convergencia Socialista -Poder Obrero y Popular- llamamos a marchar masivamente ese día, levantando la bandera del No Pago de la Deuda Externa y de la Huelga General para echar a Macri y demás Ajustadores.

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