29 jun. 2014

CAUSA OBRERA: CONTRA LA ENTREGA DE CRISTINA Y LA OPOSICION PATRONAL

Contra la entrega de Cristina y la oposición patronal


El fallo de la justicia yanqui a favor de los fondos buitres pone en discusión general una cuestión que el kirchnerismo se jactaba de haber solucionado: el problema de la deuda externa. Cuando, en 2005, el gobierno de Néstor Kirchner “reestructuro” gran parte de los bonos de deuda y pagó 10 mil millones de dólares al FMI, el relato oficial aseguró que el problema de la deuda era cosa del pasado y que la solución vendría de la mano de la política de “desendeudamiento”, es decir, pagando religiosamente con los dólares de la soja o con reservas del Banco Central. La supuesta quita del %65 de aquella reestructuración escondía dos concesiones a los acreedores. Concesiones que hoy muestran sus frutos. La primera fue la oferta de bonos ajustables según el crecimiento del Producto Bruto (PBI). Ese ajuste realizado en base a los dibujos del INDEC significo que la deuda externa actualmente roce los 200 mil millones de dólares, lo mismo que antes de la reestructuración. En el medio se pagaron millones de dólares y la deuda nunca cedió. Un “desendeudamiento” bastante raro. La segunda ofrenda que recibieron los acreedores que entraron al canje, los supuestos “no buitres”, fue el reconocimiento de los tribunales de Nueva York como árbitros de cualquier litigio. Néstor Kirchner puso de esa forma la economía argentina en manos de… Griesa!!
Hoy vemos que Cristina, la “pagadora serial”, lejos de buscar un desendeudamiento, se arrodilla ante los banqueros imperialistas suplicando nuevos préstamos, iniciando así un nuevo ciclo de endeudamiento. El reconocimiento de los juicios en el CIADI (un tribunal económico del Banco Mundial, al servicio de las multinacionales contra los países dependientes), la indemnización a los saqueadores de Repsol, la entrega de Vaca Muerta a Chevrón y el acuerdo de pago con el Club de Paris son ofrendas a las “corporaciones” internacionales que exigen hacer los deberes antes de abrir la mano con nuevos préstamos. Pero toda esta cadena de sumisión tenía que coronarse arreglando con los “fondos buitres”. En esa última muestra de obediencia estaba el gobierno, acompañado y aplaudido por la oposición patronal. Pero los buitres y sus jueces yanquis, con olfato carroñero, saben que no es necesario negociar con un desesperado “pagador serial”. Simplemente se le impone y a cobrar. Esa es la “extorsión” que denuncia Cristina pero que se declara dispuesta a aceptar.
La oposición patronal de Massa, Macri y la nueva Alianza de UNEN declaran que la causa de la actual crisis de la deuda seria el discurso “nacionalista” o “soberbio” del kirchnerismo. Y apoyan cada una de las sumisiones al imperialismo por parte del gobierno. De esta forma se ponen del lado de los buitres. Tampoco una “investigación” de la deuda para separar una “supuesta” parte legitima de otra, usuraria, como proponen sectores de centroizquierda, resuelve el problema. No se trata de una discusión jurídica, sino de una política imperialista de dominación y saqueo de pueblos enteros. La conclusión política que los trabajadores debemos sacar de esto es clara: no hay ningún sector patronal capaz de liberar a la Argentina de la dependencia al imperialismo. Las patronales argentinas no son más que socios menores de las multinacionales y ninguno de sus representantes políticos, de derecha o de centroizquierda, sacan los pies del plato.
Los trabajadores somos la única clase social que no tiene ataduras ni intereses comunes con los buitres imperialistas. Por eso debemos levantar un programa obrero de salida a la crisis y movilizar al conjunto del pueblo trabajador para enfrentar el saqueo de la deuda externa ¡Ni un dólar para los buitres! ¡No al pago de la deuda externa! Cristina y la oposición patronal dicen que hay que endeudarse para conseguir dólares mientras las multinacionales, las petroleras y la oligarquía sojera fugan miles de millones diariamente ¡Nacionalización sin pago y bajo control obrero del sistema bancario, del petróleo y de los pulpos sojeros! ¡Monopolio estatal del comercio exterior!
Para impulsar la movilización de todo el pueblo pobre por este programa, los trabajadores debemos organizarnos políticamente de forma independiente en un gran Partido de Trabajadores que desarrolle una salida obrera a la crisis capitalista, luchando por un Gobierno de los trabajadores.

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