12 dic. 2019

TENDENCIA GUEVARISTA: LA ÚNICA DEUDA ES CON EL PUEBLO TRABAJADOR


Diciembre, y los meses por venir, anuncian momentos extraordinarios en la lucha de clases.  A los ajustadores seriales le continúan –en el gobierno- los pagadores seriales. Ambos se reparten roles a fin de mantener controlada la bronca popular. Antes de que terminen  el mandato el gobierno saliente echa nafta al fuego con el 3er aumento en 30 días sin que la “oposición” abra la boca. Como contrapartida, todos aprobaron a mano alzada y en tiempo récord para que parezca obra de esta administración, destinar 20 mil millones de pesos al reequipamiento de las fuerzas armadas que exigía el peronismo K. Las mismas fuerzas armadas responsables del genocidio y la desaparición de 30 mil personas en el siglo pasado. La absolución de Milani es parte del mismo juego.
L@s Fernández amagan con que habría aumentos en algunos salarios al mismo tiempo que declaran que pagarán la deuda; que su prioridad es combatir el hambre y la desnutrición, pero para ello sienta en la Mesa encargada de esto a los personajes e instituciones responsables del hambre como Funes de Rioja de la Copal, Antonio Aracre de Syngenta, José Martins de la Bolsa de Cereales; Chiesa de CRA y David Stalman de la DAIA, entre muchos otros.  De crear trabajo abriendo fábricas con todo el mundo blanqueado y salarios acorde a una canasta familiar digna, ni una palabra. Esto ya indica la tendencia del próximo gobierno.
Pero como si esto no bastara para ello, basta leer la nómina de  quienes conforman el nuevo Gabinete, y allí encontramos a Felipe Solá como Canciller, el mismo que fuera responsable político del asesinato de Darío Santillán y Kosteky, como de más de 100 piqueteros heridos de plomo en la Masacre de Avellaneda, y quien autorizara (mientras era Sec. De Agricultura de Menem) el uso del glifosato. También están en ese Gabinete Salvarezza y Luis Basterra en el Ministerio de Ciencias y de Agricultura respectivamente. El primero, hombre a sueldo de Monsanto, mientras que el segundo es mano derecha del nazi gobernador Insfrán. Completa ese elenco Gustavo Beliz, hombre del gobierno de Menem y, junto al mismísimo Alberto Fernández, integrantes del Partido fundado por Domingo Cavallo en los 90. Como dice la sabiduría popular, si ladra y tiene cola, es perro
Para completar lo que viene la  CGT declara que no pedirán ni bono ni aumento a l@s compañer@s Fernández aunque el “nuevo” gobierno ya anunció que no habrá congelamiento de precios a pesar del enorme tarifazo casi diario en los alimentos. Lo que si congelará son los salarios y las paritarias otorgando una suma fija durante todo el año la que será en cuotas y a cuenta de futuros aumentos!!! Lo que se dice un verdadero negoción para los capitalistas.
No al Pacto Social. ¿Cómo piensan hacer pasar este ajustazo? Justamente a través de lo que pomposamente llaman Pacto Social, que no es otra cosa que imponer el congelamiento salarial y paritario durante un año, o más si hace falta, mientras continúan aumentando todos los otros precios con el verso de que aguantemos un tiempo más (2 o 3 años) que ya vendrán las mejoras. De allí el mensaje de Fernández a que abandonemos las calles. El Pacto Social se hace imposible con los trabajadores y el pueblo en las calles. Mientras, la Sociedad Rural y los autodenominados “Guardianes de la república, campo más ciudad”, ya salieron a marcar la cancha y a batir tambores de guerra agitando que están “organizados... y al costado de las rutas... para responder a cualquier medida” que toque sus intereses. Por eso el gobierno no congela los precios como había prometido y como sería de estricta justicia. No sólo congelar, sino retrotraer a un año atrás porque ningún salario aumentó ni siquiera el 60%.El 90% del Gabinete que acompañará al nuevo presidente no ofrece garantía de nada al pueblo trabajador.
Después de 36 años de régimen parlamentario los índices señalan la existencia de un 40% de personas con hambre, de un 50% de trabajadores en negro (ránking que encabeza el mismísimo Estado en todas sus variantes), de millones de personas sin viviendas, sobreviviendo por decenas de miles en ranchos hechos de plástico negro!!; la realidad de una educación y salud pública destrozada. Hace dos meses que se firmó una pomposa ley de Emergencia Alimentaria; sin embargo todo sigue todo igual o peor. Entonces: ¿cuál es el motivo por el que debiéramos dejar las calles?
Hay si una sola forma de acabar con la miseria y el hambre, con la falta de viviendas, salud y educación. Esa forma es abriendo fábricas y poniendo las actuales a producir al 100%. Cortando de cuajo con una deuda externa ilegítima, ilegal y fraudulenta y estatizando el comercio exterior en manos hoy de un grupo de grandes pulpos que se quedan con toda la riqueza producida en nuestro país. Con pleno empleo no serían necesarios los planes asistenciales. Y para ello existen dos medidas inmediatas e imprescindibles: 1) aumentos del 100% en salarios, jubilaciones, pensiones y asistencia social. 2) Plan Nacional de Obras Públicas para la construcción de viviendas populares, escuelas, hospitales, rutas, cloacas, agua potable y asfalto en los barrios, provincias y territorios cuyas poblaciones carecen hasta de lo más elemental para una vida digna, por supuesto con trabajadores en blanco y con salarios no inferiores –hoy- a los 70 mil pesos. Es lo que haría un gobierno verdaderamente popular. Un gobierno del pueblo congelaría inmediatamente los precios y derogaría todos los impuestazos a la energía de estos últimos 4 años. Un gobierno popular acabaría con la megaminería y los agrotóxicos, etc., etc., etc.
Por una nueva ANT: para todo ello llamamos al pueblo a estar alertas. A no creer en falsas promesas ni bonitos discursos. Hace ya casi 50 años que también un gobierno peronista, bajo el slogan del Pacto Social, nos prometía el paraíso. En la realidad despertamos con la hiperinflación y la Triple A, que se encargaba de perseguir y matar a los delegados honestos y combativos.  Para organizar la Resistencia necesitamos que el activismo obrero y popular comprendamos esta necesidad. Que construyamos las condiciones que hagan posible una nueva ANT (Asamblea Nacional de Trabajador@s), entendida como un parlamento obrero y popular capaz de garantizar, junto a tod@s quienes comprenden el nefasto sentido del llamado Pacto Social, la defensa de los intereses de la clase obrera y de la Nación toda. Un parlamento obrero que enarbole la lucha –mediante los métodos piqueteros- y un programa económico-social capaz de ofrecer una alternativa socialista y revolucionaria, única forma de romper con el círculo de miseria, dependencia y ajuste perpetuo al pueblo trabajador.
Las clases dominantes están cerrando filas, nuestra clase –mediante sus fracciones más conscientes- debe hacer lo mismo. Ante la defección de varios que hasta ayer defendían los intereses populares, es más necesaria que nunca la unidad y coordinación de los socialistas revolucionarios.
                     Tendencia Guevarista

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