1 may. 2017

FOGONEROS: 1° DE MAYO TRABAJADORES Y TRABAJADORAS CONFIEMOS EN NUESTRAS PROPIAS FUERZAS




Las luchas que venimos protagonizando cientos de miles de trabajadoras y trabajadores en todo el país, que tuvieron expresiones de una enorme masividad durante el mes de marzo e impusieron un paro general, muestran que el movimiento obrero viene avanzando en la organización desde las bases con independencia de las burocracias, los partidos de los poderosos y del Estado.
Así como a principio de siglo pasado llevaron a la horca a los Mártires de Chicago, a base de persecución, cárcel, tortura y plomo, con todo su arsenal de guerra y muerte, los capitales transnacionales lograron frenar el auge de la lucha revolucionaria hace algunas décadas, e imponer el poder con EEUU como el principal Estado imperialista garante del orden mundial. Intentaron, sobre esa situación favorable a sus intereses de dominación, decretar el fin de las ideologías, la inexistencia de la clase trabajadora y de la lucha de clases, la imposibilidad de un camino revolucionario, y que sólo podía aspirarse a un capitalismo más humano.
Estas ideas difundidas por la burguesía, en ese contexto de debilidad para nuestra clase trabajadora y para una perspectiva y salida revolucionaria, fueron introduciéndose en el seno del movimiento de lucha del pueblo trabajador y sus organizaciones, y se multiplicó la incidencia del revisionismo que reniega de la teoría y la praxis revolucionaria, y de la lucha por el poder, a la vez que también se fue extendiendo el reformismo.
Pero una y otra vez irrumpe nuestra clase echando por tierra tanto palabrerío, dando nuevas muestras de resistencia, determinación de no arrodillarse y dar pelea, la vigencia de la aspiración y las ansias de un futuro de libertad y felicidad.
La burguesía es bien consciente que, como sentenció Marx y mostraron en la práctica las revoluciones proletarias que pusieron el poder en manos del pueblo, el capitalismo crea a su propio sepulturero, el proletariado. Intentaron y siguen intentando inútilmente aplastar la lucha de nuestra clase, pero por más genocida que sea su respuesta, ni una sola gota de sangre derramada de los pueblos oprimidos del mundo fue ni será en vano. Una y otra vez vuelve a levantarse y florecer la lucha obrera y popular. Y la experiencia acumulada aflora en cada nuevo auge de las luchas.
Los métodos históricos de la clase se hacen sentir en las luchas del movimiento obrero, en la democracia directa, los piquetes, ocupaciones, la huelga activa, las acciones de masas. Y por ese camino se consolida la organización desde las bases, recuperando comisiones internas y sindicatos, con miles de delegadas y delegados combativos.
Todo este torrente de luchas y organización no logra superar la dispersión, situación que viene llevando a sucesivos empantanamientos. Esta dispersión es síntoma de la ausencia para las masas de un proyecto y una dirección revolucionaria.
Sin embargo, eso no impide la experiencia práctica de masas obreras, y que sectores de vanguardia asuman un camino de independencia de clase, se afirmen sobre los métodos históricos y, aunque tibiamente, se vayan encontrando en el camino.
En este contexto y frente a estas limitaciones y desafíos, es fundamental avanzar en la unidad del clasismo que se disponga a asumir un papel de dirección para unificar al movimiento obrero desde sus más genuinas experiencias de masas, y potenciando el empuje que viene aflorando. Unificar en torno a un programa donde confluyan las reivindicaciones más sentidas, proponiéndose dotar de objetivos políticos a toda esa expresión de la clase trabajadora, ser un solo puño para golpear al gobierno de Macri, complicando la gobernabilidad de los monopolios y sus planes de ajuste, saqueo y represión, que representan y aplican todos los partidos que gobiernan.
A su vez, esa unidad del clasismo debe asumir un papel de dirección orientando la lucha hacia el objetivo de un gobierno en manos del pueblo trabajador, nucleando en torno a un programa político de salida para las necesidades de las mayorías, protagonizado por el movimiento obrero en unidad con todos los sectores del pueblo que lucha, en un Frente Político de Masas que asuma y abone a ese objetivo.
Ese marco general de la unidad, requiere a su vez que se vaya concretando, afirmando y ampliando en cada territorio, en cada zona y región, con la solidaridad de clase y la unidad efectiva. También es determinante el desarrollo de los métodos de autodefensa para enfrentar la represión, lograr torcer sus planes, obtener victorias y afirmarnos para dar nuevos pasos.
Ese camino debe avanzar con total independencia de los partidos de la burguesía. A la vez que debe romper con todo el oportunismo y el reformismo.
No es en las urnas donde lograremos avanzar, nada tenemos que ir a buscar y proponernos como salida dentro de la institucionalidad del Estado Capitalista. La tarea es unificar consolidando, extendiendo y potenciando la lucha de masas, desarrollando todos los métodos de lucha y formas de organización, con un programa y un proyecto de poder revolucionario.
El Partido Revolucionario de la clase trabajadora es la herramienta estratégica central para garantizar la dirección de la lucha hacia el poder obrero y popular que avance hacia la única salida que es la revolución socialista.
El internacionalismo proletario es uno de los legados de nuestra clase y de los Mártires de Chicago. La respuesta inmediata frente a su asesinato fue la primer acción de carácter mundial de la clase trabajadora, que se manifestó en cada rincón del planeta no sólo por reivindicaciones como la jornada de 8hs que fue finalmente conquistada, sino que fue un acto de solidaridad de clase y de lucha contra el capitalismo.
Este 1 de mayo se da en el año del 100 aniversario de la Revolución Rusa, de la instauración del primer estado obrero y popular, de la primera revolución socialista, que impulsó a las masas oprimidas del mundo entero hacia un camino revolucionario. No es un aniversario para un recuerdo, sino un ejemplo para nuestra clase, que nos deja un legado a continuar, la posibilidad y la necesidad de vencer al poder burgués e imponer el poder revolucionario, el poder del pueblo trabajador contra el puñado de explotadores que se apropian de todo y atentan contra la vida, el poder del pueblo trabajador construyendo la sociedad nueva, sin ningún tipo de opresión.

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