18 abr. 2017

JUJUY: EL DECANO Y EL VICEDECANO DE LA FACULTAD HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES REPUDIAN LA REPRESION

El decano y el vicedecano de la Facultad Humanidades y Ciencias Sociales repudian la represión

Estimados  miembros de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy  (docentes, no docentes, graduados y estudiantes)

Primero se llevaron a los comunistas, pero a mi no me importó porque yo no lo era; enseguida se llevaron a unos obreros, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era, después detuvieron a los sindicalistas, pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista; luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó; ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde.  Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán (1898-1956)
Frente a los hechos conocidos,  acontecidos en la Facultad de Ciencias Agrarias de nuestra Universidad, consideramos oportuno compartir algunas reflexiones, luego de que los principales actores expresaran públicamente sus puntos de vista.
Como autoridades hemos expresado, conjuntamente con los otros Decanos y el Rector e l repudio institucional y la exigencia de esclarecimiento y justicia frente al atropello policial. Sin embargo, creemos que es necesario avanzar en la interpretación de los hechos para  evitar una lectura ingenua  y poder asumir un compromiso fundado sobre lo que nos está sucediendo.
El primer paso, es ponerle el nombre, que efectivamente tienen, a los acontecimientos, y sin eufemismos: el hecho grave no es sólo que se haya producido un allanamiento de la Universidad burlando la Ley de Educación Superior, sino que las fuerzas policiales, sabiendo lo que hacían, concretaron un secuestro seguido de tortura que felizmente no terminó en muerte o desaparición de personas, aunque por los relatos –el no reconocimiento por parte de autoridades  policiales de la existencia de un segundo detenido-, pareciera que cuanto menos existió la tentación.
Esto nos retrotrae a la triste constatación de la existencia de un modus operandi protocolizado cercano al terrorismo de Estado, corroborado por la conferencia de prensa ofrecida por las autoridades policiales, con el consentimiento –es dable suponer- de por lo menos los responsables del área de seguridad del Gobierno de la Provincia. De no ser así, denotaría un descontrol que nos remite a la imagen aún más grave de la existencia de grupos de tarea con autonomía relativa.
Esta heurística es interpretable desde un contexto internacional, nacional y local que señalan un avance de formas autoritarias sobre los derechos ciudadanos, encubiertas  detrás de un discurso acerca de la seguridad pública y la necesidad de combatir a la delincuencia, cuando los datos indican que es el zorro quien está custodiando al gallinero.
A nivel internacional, es claro el avance explícito del racismo y la xenofobia producto del fenómeno de las migraciones  masivas como consecuencia de las hambrunas y las guerras genocidas.
A nivel nacional, los intentos de criminalización de la protesta, la juventud y los pueblos originarios, la estigmatización de la pobreza,  conducen hacia la militarización de la represión y a la imposición de políticas de control que se encuentran en el límite de la supresión de los derechos civiles, y que son un síntoma de la impericia del gobierno actual para desactivar  los conflictos realmente existente por la vía del diálogo. Curiosamente, esta situación se asocia a un ataque a la educación pública, laica y gratuita, desmedido y sin fundamentos, que cuestiona una de las características casi idiosincráticas construidas como política de Estado por la sociedad nacional durante más de un siglo. Esta denostación de la educación pública se encubre detrás de un discurso sobre la necesidad de mejoramiento de la calidad educativa, pero sin enunciar cual es el “sacrificio” al que está dispuesto a realizar el gobierno  para lograr esta meta.
A nivel local, el incremento de la pobreza  pretende paliarse con mayor control policial, sin que se vislumbren proyectos estratégicos para el desarrollo integral de la provincia y el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.
En este marco, entendemos que lo sucedido  en la Facultad de Ciencias Agrarias no es azaroso ni un exceso de algún funcionario policial descarriado, sino que esta estructuralmente relacionado a una forma de concebir la realidad, las relaciones sociales y la resolución de los conflictos, que supone que los problemas generados por la desigualdad y la injusticia, no se curan con más “democracia”, como eligiera el pueblo argentino en 1983, sino con represión, intolerancia y arbitrariedad. Un camino que conduce necesariamente a la degradación del ser humano a través del terror.
Por ese motivo, los invitamos a participar masivamente a la Sesión extraordinaria del Consejo Superior que se realizará el martes 18 de abril.

  • Ricardo Slavutsky , Decano  FHYCS                                                            
  • Benito Carlos Aramayo,  Vicedecano  FHYCS
  • Julio César Arrueta ,  Secretario de Asuntos Académicos UNJU
  • Elena Belli, Secretaria de Extensión Universitaria UNJU

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