23 mar 2009

CORREPI SUR: A 33 AÑOS DEL GOLPE GENOCIDA: SEGUIMOS LUCHANDO CONTRA LA REPRESIÓN Y LA IMPUNIDAD DE AYER Y DE HOY

1976 - 24 de marzo - 2009


Los primeros efectos de la crisis financiera internacional se empiezan a sentir en nuestro país. Día a día se abren nuevos focos de conflicto con el cierre de plantas, los cesanteos masivos de trabajadores y las diversas estrategias de “reestructuración” de las empresas. La primavera kirchnerista, favorecida por una etapa de relativas ventajas en el comercio exterior, parece llegar a su fin, dejando en evidencia el carácter oportunista y cortoplacista de su política. Pero también el pueblo demuestra en este contexto su experiencia y voluntad de lucha, en las ocupaciones de las fábricas, como en Arrufat, Indugraf, Filobel-Febatex y otras, los reclamos por mejoras salariales, como los que llevan adelante los docentes y los trabajadores de la salud pública en todo el país, las batallas ganadas contra la burocracia sindical como la que protagonizaron los compañeros del Subte, las movilizaciones estudiantiles, el desarrollo de distintos proyectos productivos y culturales impulsados por numerosas organizaciones sociales, la toma de tierras y la resistencia contra los desalojos, por mencionar sólo algunas de las luchas actuales.
A 33 años del golpe genocida, podemos afirmar que la dictadura no logró erradicar la rebeldía y la capacidad de organización del pueblo. En aquel momento se iniciaba en nuestro país un siniestro plan de exterminio, destinado a frenar el avance de las luchas populares que intentaban construir una sociedad sin explotadores ni explotados. Al igual que en buena parte del continente, el Terrorismo de Estado fue la estrategia implementada para asegurar los intereses del imperialismo yanqui y de la burguesía local. Ya durante el gobierno de Isabel Perón la matanza había comenzado con el accionar de las bandas de la Triple A, y a partir del 24 de marzo el complot cívico-militar descargó toda su fuerza represiva, dejando 30 mil desaparecidos, miles de asesinados, presos políticos y exiliados, como costo sangriento de la aplicación del modelo político-económico que continúa hasta hoy. La dictadura terminó, para dar paso a un período “constitucional” marcado por la desocupación, el hambre y la miseria, producto de una política de aniquilamiento de las fuerzas productivas, distribución injusta de la riqueza y retroceso en las conquistas sociales.
Por eso no fue casual que el gobierno de los Kirchner, surgido como la única opción viable para garantizar la continuidad del modelo económico y el sistema político tras la rebelión popular del 20 de diciembre de 2001, se intentara apropiar de reivindicaciones históricas y se autoproclamara "el gobierno de los Derechos Humanos". En este campo, la estrategia K consistió principalmente en conceder ciertos reclamos populares (como la anulación de las leyes de impunidad y la remoción de los jueces más corruptos de la Corte Suprema) y cooptar a diferentes sectores políticos y organismos de derechos humanos, “oficializando” el discurso de la memoria y la búsqueda de verdad y justicia respecto de los crímenes de la dictadura, vaciándolo de su contenido de lucha y de la continuidad histórica.
El cinismo K llega al punto de inaugurar "museos de la memoria" sobre la represión en los 70, mientras supera el récord de cantidad de presos políticos y procesados de todos los anteriores gobiernos constitucionales. La judicialización de la protesta sigue avanzando, ahora con la poderosa herramienta de la Ley Antiterrorista aprobada durante la administración de Néstor Kirchner (a pedido de Estados Unidos). La criminalización de la pobreza está a la orden del día –más allá de que el actual gobierno se despegue de ese discurso adjudicándoselo a los sectores de derecha–, reflejada en la continuación de la política institucional del gatillo fácil, las detenciones arbitrarias, la superpoblación carcelaria y las torturas como práctica sistemática en penales y comisarías. La represión es la regla en cada uno de los conflictos desatados a lo largo y a lo ancho del país: desde los reclamos gremiales (en los que la militarización de los fábricas ocupadas por los trabajadores en lucha y la utilización de patotas pagadas por la burocracia sindical se han convertido en moneda corriente), los violentos desalojos de viviendas y asentamientos, e incluso ante las espontáneas reacciones de indignación de los usuarios de trenes, hartos de viajar peor que el ganado. En todos los casos, las fuerzas represivas han actuado en defensa de los intereses privados y contra los derechos humanos.
Ni siquiera respecto de los juicios por los crímenes de lesa humanidad el gobierno K puede dar cuenta de una gestión efectiva. La lentitud en el avance de las causas, más allá de los exabruptos mediáticos de Kristina contra el Poder Judicial, es también responsabilidad política de los poderes Ejecutivo y Legislativo (de mayoría oficialista), que no han implementado los recursos necesarios para acelerar los procesos. Mientras se pasan la pelota unos a otros, los genocidas se mueren de viejos, se fugan de sus celdas VIP, son excarcelados al cumplirse los plazos de la prisión preventiva, son asesinados por sus congéneres ante la posibilidad de que aporten información significativa en los juicios, y frente a un escueto número de represores condenados, la inmensa mayoría permanece en el anonimato y la impunidad. El compañero Julio López, víctima de esta impunidad que vincula la represión de ayer con la de hoy, continúa desaparecido. Cientos de jóvenes nacidos en cautiverio siguen desconociendo su verdadera identidad, gracias al pacto de silencio amparado también por la inacción del gobierno.
La promulgación del 24 de marzo como feriado nacional es otro paso hacia el olvido, trasformando una día de lucha en una fecha de descanso, un intento más de desvincular el pasado del presente, reduciendo las luchas históricas por la memoria, la verdad y la justicia a lo meramente testimonial, para que todo siga igual: la pobreza, la miseria, el hambre, la falta de trabajo, de vivienda digna y de acceso a la salud siguen siendo la realidad de las grandes mayorías. Como siempre decimos, a los compañeros desaparecidos, y a cada uno de los caídos en las luchas populares, no se los reivindica con placas, monumentos ni feriados. Homenajearlos es continuar su lucha por una sociedad sin explotadores ni explotados, sin presos políticos, sin luchadores perseguidos y asesinos impunes, día a día, en cada frente de lucha y ante los mismos enemigos de ayer y de hoy. Sólo la derrota de este sistema de opresión y privilegios de unos pocos sobre la miseria y el sufrimiento de las grandes mayorías, podremos decir que no fue en vano la sangre derramada.


30 mil compañeros desaparecidos: ¡PRESENTES!


· EXIGIMOS AL GOBIERNO LA APARICIÓN CON VIDA ¡YA! DE JULIO LÓPEZ.
· NO A LA IMPUNIDAD DE AYER Y DE HOY.
· JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS Y SUS CÓMPLICES, A LA TRIPLE A Y DEMÁS BANDAS FASCISTAS Y SUS ENCUBRIDORES.
· CÁRCEL COMÚN Y EFECTIVA A TODOS ELLOS Y A LOS AUTORES DE LAS REPRESIONES CONTRA LOS LUCHADORES POPULARES DURANTE LOS GOBIERNOS "CONSTITUCIONALES".
· RESTITUCIÓN DE LA IDENTIDAD A LOS JÓVENES APROPIADOS
· LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS
· AMNISTÍA Y/O DESPROCESAMIENTO A LOS LUCHADORES POPULARES
· BASTA DE GATILLO FÁCIL, TORTURA Y REPRESIÓN CONTRA EL PUEBLO, CASTIGO A LOS AUTORES MATERIALES E INTELECTUALES DE ESTOS CRÍMENES
· NO A LA LEY ANTITERRORISTA
· BASTA DE SECUESTROS Y PERSECUCIONES CONTRA LOS MILITANTES POPULARES
· NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA Y DE LA POBREZA

CORREPI SUR

EL 24 DE MARZO TODOS A PLAZA DE MAYO

Contra la represión:
UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA

"Los derechos humanos son los derechos que tienen los pueblos a hacer la revolución" León "Toto" Zimerman

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