2 jul. 2013

PCR: LA DECADA GANADA NOS DEJA SIN PAN

Con la política del kirchnerismo, los monopolios cerealeros, los pules y los terratenientes, sobra soja, y falta trigo, carne y verduras para el pueblo.
1. Las primeras elecciones
Con las elecciones en Misiones y Neuquén comenzaron las definiciones del ciclo electoral de este año. Las elecciones ya están en el centro del tablero político. Es así, aunque sobre ese tablero pesan luchas como el paro de los petroleros de YPF de Neuquén, La Pampa y Mendoza y la marcha de los tareferos con la CCC en Misiones.
En Misiones, Partido Renovador de la Concordia, el oficialismo del gobernador Closs, aliado del gobierno K, se impuso a costa de la pérdida de la mitad de los votos que había logrado en el 2011, y con la peor elección legislativa desde el inicio de la década kirchnerista. Con datos demorados al cierre de esta edición, en las ciudades, amplios sectores castigaron al oficialismo votando al radicalismo, y en la costa agraria del río Uruguay, con el voto al Partido Agrario y Social. El Frente para la Victoria fue sexta fuerza (5,8%). La lista de diputados provinciales del FAP, apoyados por el PTP y el PCR, encabezados por un combativo dirigente de la CTA, sacaron el 2,5%. La elección estuvo plagada de denuncias de falta de votos de la oposición en los lugares de votación.
En la ciudad de Neuquén, sorprendió el triunfo del MPN, que gobierna la provincia, que superó a la lista del gobierno local de “Pechi” Quiroga, radical que acompañó la ruta del ex vicepresidente Cobos en su acercamiento al kirchnerismo y luego en la ruptura. El Frente para la Victoria fue quinta fuerza. El Frente Progresista Sur, integrado por el PS, MST, Instrumento Electoral por la Unidad Popular, Proyecto Sur, y PTP y PCR, al cierre de la edición sumaba el 2,5%, con un importante aumento respecto de la elección del 2011, que le abren el camino para romper la trampa de las PASO.

2. El lanzamiento de Massa
El lanzamiento del Frente Renovador, que lidera el intendente de Tigre, Massa, movió el tablero electoral en el mayor distrito del país: once intendentes que integraban el Frente para la Victoriarompieron con la disciplina K, 8 de ellos del Conurbano Bonaerense. A ellos se agregaron otros tres intendentes (dos radicales y un macrista). Se le sumó la mayoría del sector sindical de “los gordos” (que se distanciaron así de la CGT de Caló), la CGT Azul y Blanca de Barrionuevo, y Alessandrini de la CTA de Yasky. Además, en la lista participa el ex presidente de la central empresarial UIA, Mendiguren.
Dado que Massa no hace públicas sus ideas, es su lista la que lo define. Y su historia, que se inició con su paso por la UCeDe (de los Alsogaray), de donde fue al menemismo de la mano de “Palito” Ortega. Ingresó al kirchnerismo, en la Anses, apadrinado por el actual vicepresidente Boudou, y luego fue jefe de Gabinete hasta salir eyectado por las revelaciones de Wikileaks de una conversación con la embajadora yanqui, ante quién habría calificado a Néstor Kirchner de “monstruo, cobarde y sicópata”.

3. La disputa por arriba
El lanzamiento de Massa, con una posición “pos-kirchnerista”, y la oposición de la alianza de De Narváez, Moyano y De la Sota, forzaron al kirchnerismo a cambiar sus listas, después de que Alicia Kirchner saliera malparada por su papel en las inundación de La Plata, y el ministro del Interior y Transporte, Randazzo, por la nueva masacre ferroviaria de Castelar. Cristina K debió darle lugar a intendentes o sus representantes para contener la fuga de “barones” del Conurbano Bonaerense. Estos se sumaron al kirchnerismo “puro”, sobre todo de La Cámpora, y a los partidos del Banco Credicoop (Nuevo Encuentro, Solidario, PC (Congreso Extraordinario) y PC.
La presencia de los partidos del Banco Credicoop en el frente gobernante no es una cuestión menor. Este Banco, del que el Che Guevara se burlaba porque había pasado a dirigir al PC, el partido que lo había fundado, fue una pieza clave en el apoyo de esa dirección del PC a la dictadura genocida de Videla. De la misma manera que fue clave para la división de la CTA y el intento de división de la FAA y la FUA. Y hoy le aporta al kirchnerismo un viejo trabajo en la cultura y la intelectualidad, muy bien pago, como se conoce ahora con las denuncias de corrupción en el uso de fondos del Estado por el gobierno K.
No extraña, entonces, que un hombre del PC como Javier Grossman sea quién organizó, hasta los detalles, el acto de lanzamiento de las candidaturas K en las próximas elecciones. Acto en el que la única oradora fue la presidenta, que no es candidata, salvo que su afirmación de “ganar otra década” sea su forma de ratificar que peleará su re-reelección hasta el último minuto.
Por otra parte, lo que sucede en Buenos Aires, así como las elecciones en Misiones y Neuquén, muestran que el kirchnerismo necesita de sus aliados para sus planes continuistas. Por eso, Cristina K no le hace asco a fotografiarse con el reaccionario Insfrán, y se niega a recibir a Félix Díaz, dirigente qom que denuncia que están siendo sometidos a un genocidio silencioso con la protección y de la mano de Insfrán.
La feroz disputa electoral por la provincia de Buenos Aires revela que ya está abierta la pelea por el gobierno nacional entre los grupos de poder del bloque dominante, hacia el 2015. Como también lo revela la continuidad de la disputa entre el gobierno K y la Corte Suprema; así como los cambios que están removiendo el tablero sindical.

4. Que hablen las paredes
Tanto el kirchnerismo como los demás sectores del bloque dominante tratan de que las luchas obreras y populares no incidan en “su interna” electoral por el gobierno. Tienen a su favor las elecciones primarias abiertas y obligatorias (PASO) como un instrumento proscriptivo para las fuerzas populares que no tienen a su disposición los medios de prensa ni las finanzas. También intrigan para dividir la necesaria unidad de las fuerzas populares, patrióticas, democráticas y antiimperialistas, como ha hecho el kirchnerismo en varios lugares (con el auxilio de elementos como Fabiana Ríos). Y pueden aprovechar, a su favor, el oportunismo de quienes abandonan los programas buscando votos, y los personalismos en afán de una candidatura.
También aprovechan las debilidades de las fuerzas populares, como es no llegar a tiempo con personerías, producto de subestimar la batalla política que implican las elecciones, en particular, para confrontar con la política de derecha del gobierno K de descargar el ajuste, la inflación y la crisis sobre los trabajadores y el pueblo; y también, para desnudar a las propuestas de las derechas devaluadoras y de más mano dura.
En esas condiciones políticas difíciles, hay a favor una buena situación de masas, en las que crece el malhumor y la bronca.
Hacer hablar a las paredes, llegar con mariposas y volantes, pegatinas de afiches, actos, y utilizar todos los resquicios posibles en los medios, son las herramientas de las fuerzas populares, con las que hay que desplegar una gran campaña política. Instalar los frentes en las masas, sus candidatos, sus programas, es un gran esfuerzo, pero es la base para dar un salto en política. Los pasos dados en Neuquén y Misiones, con ser pequeños, demuestran que con esfuerzo, sumando nuevos afiliados al PTP y fortaleciendo el PCR, se puede avanzar para que lo que está en las calles se exprese en la política y en las urnas.
La unidad para la lucha de las masas, y la unidad programática para la lucha política, son las dos batallas que hay que sostener para profundizar el camino del Argentinazo y crear las condiciones para dar vuelta la tortilla.
Autor: 
Ricardo Fierro

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