19 jul. 2009

JUNTA INTERNA ATE – INDEC: ANTE PRÓXIMO CENSO DE POBLACIÓN

14 de julio de 2009

Ante la proximidad del Censo Nacional de Población


Una vez más, en lucha por recuperar las estadísticas públicas y por poner fin a la vergonzosa situación a que han llevado al INDEC Ana Edwin y los paracaidistas de la Intervención política, llamamos la atención de la sociedad en su conjunto, pero muy especialmente de quienes tienen responsabilidad en las decisiones, para que se tenga en cuenta que:


1- El Censo de Población en manos de la intervención promete dilapidación de recursos

Encontrándonos a sólo un año del momento en que debería realizarse el Censo Nacional de Población, la continuidad de las condiciones de crisis institucional y desmantelamiento técnico del INDEC como producto de la Intervención, hacen temer seriamente por que ese operativo, el más importante de los que puede emprenderse en materia de relevamientos estadísticos, repita el desastre del Censo Nacional Agropecuario realizado el año pasado. En esa oportunidad, la actual gestión reveló todo lo que de inepto, improvisado e irresponsable era capaz, resultando en una escandalosa dilapidación de recursos millonarios (solventada, desde luego, por la población), que terminó privando al país de una información esencial.


2- La magnitud y complejidad del Censo de Población implica que la intervención no podrá garantizar su realización

El Censo Nacional de Población es un operativo mucho mayor y más complejo que el Censo Agropecuario. Constituye un operativo de magnitudes enormes. De hecho, es la movilización estatal más importante con la sola excepción de una guerra. Implica la recolección de datos básicos para todo otro Censo de temática particular, encuesta o investigación –pública o privada- ya que configura el marco muestral de referencia universal para cualquiera de esos trabajos. Su realización conlleva una extraordinaria atención concedida a decenas de procesos y operaciones previas, participación de muchos actores, debate metodológico abierto, una muy delicada preparación y una ejecución en la que siempre pueden presentarse imponderables, que deben ser resueltos con criterio técnico probado y la aceitada organización de un dispositivo multitudinario, de alcance geográfico enorme. Supone, por ello, un presupuesto cercano a los sesenta millones de dólares. Poner ese presupuesto a disposición de los aventureros de la Intervención del INDEC, que no pueden garantizar la más simple de las condiciones antes mencionadas, es un despropósito. El pequeño grupo abocado actualmente a las tareas precensales por designación de los interventores no puede disfrazarse ante la opinión pública como el equipo capaz de hacerse cargo de una tarea que, además de excederlo con toda certeza, ya está irreversiblemente retrasada respecto de los tiempos en que debería llevarse adelante el operativo.


3- La confianza de la sociedad que es el mayor capital de un instituto de estadísticas hoy está seriamente vulnerada

Los relevamientos estadísticos son una actividad que se funda en la confianza. Sin un claro consenso entre instituciones y especialistas de la actividad, organizaciones y referentes sociales, representaciones políticas institucionales de la Nación y de las provincias, y una población dispuesta a brindar la información requerida por haber sido sensibilizada a los objetivos del Censo y por confiar mínimamente en la utilidad de su respuesta, el mayor de los operativos que puede encarar el sistema estadístico, indispensable para la producción de cualquier trabajo posterior, se encaminaría a un fracaso seguro.


4- Sólo podrá realizarse el Censo de Población encarando la reconstrucción técnica y el diálogo con los trabajadores comprometidos con la defensa de las estadísticas públicas

Por todo eso, una vez más, llamamos a poner fin a la intervención del Instituto y a la persecución interna de los trabajadores que se opusieron a ella. Esta es la premisa elemental para evitar males mayores, que el caso del Censo Nacional de Población puede volver dramáticamente patentes a los ojos de toda la sociedad. Urge abrir instancias de diálogo en las que participen los trabajadores que han defendido la calidad de la información que debe ofrecerse a la población, tal cual lo han planteado públicamente los máximos dirigentes nacionales de nuestra Central sindical, la CTA, recientemente. Ese diálogo es indispensable para encontrar una salida a la crisis técnica y de credibilidad del Instituto.
Si, por el contrario, se insiste en disfrazar a un reducido grupo de técnicos afines, de por sí insuficiente, entre los que en general no sobra la experiencia ni el relieve profesional, de “especialistas” capaces de lo imposible, si se persiste en la persecución interna y se siguen empleando los recursos presupuestarios y la amenaza directa para forzar patéticas “expresiones de apoyo” que encubran la endeblez metodológica y operativa, negándose así al diálogo sincero para garantizarle a la población el servicio por el que paga y merece recibir, todos (excepto los devoradores de presupuesto) saldremos perdiendo.


JUNTA INTERNA DE DELEGADOS – ATE INDEC

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