21 abr 2008

UN NUEVO SOMETIMIENTO DEL PNV (I)

Independentzia eta Sozialismorantz
EUSKAL HERRIA PASO A PASO
Servicio informativo de ASKAPENA Nº217

La compleja realidad política tras el fracasado proceso de conversaciones, el resultado de las elecciones generales y el atentado mortal de ETA contra un militante del PSOE de Arrasate, han sido los factores que han influido en la nueva y vergonzosa claudicación que está protagonizando el Partido Nacionalista Vasco.
Algunas claves de interpretación
El PSOE quiso resolver a su manera el conflicto político que tiene en Euskal Herria. Fracasó en la década de los 80 cuando activó el terrorismo de Estado; fracasó cuando, de la mano del PP, puso en marcha en el año 2000 el Pacto Antiterrorista. Y volvió a fracasar cuando trató de abrir un proceso que, bajo la apariencia de negociación, pretendía lo mismo de siempre: la liquidación de la lucha armada, la rendición de ETA y la asimilación de la izquierda vasca al modelo del Estado autonómico español.
Durante las conversaciones, contó el PSOE con un aliado de lujo: el PNV, renunciando como de costumbre a defender el derecho de su pueblo a decidir su futuro, se alineó incondicionalmente al lado del Gobierno central intentando "seducir a España" (frase muy gráfica acuñada por su anterior presidente Imaz y que recoge el sentir mayoritario del partido). Tras el fracaso de las conversaciones para la normalización, el PNV -en la línea que había mantenido hasta entonces- suscribió la interpretación que estaba dando el PSOE. Culpabilizó del fracaso a la izquierda vasca y se implicó activamente en la escalada represiva que promueve, a modo de represalia, el Gobierno de Madrid. Esta actitud servil y rastrera no le produjo los resultados electorales que esperaba; la sociedad vasca le castigó negándoles miles y miles de votos. Al PNV le ha invadido el pánico y no saben qué hacer ya que no tienen una oferta para su pueblo. Algunos de entre ellos, creen que hay que recuperar el espíritu soberanista ya casi olvidado en sus filas. Otros, la tendencia mayoritaria, consideran una barbaridad invocar el soberanismo y plantean como la estrategia más segura, la de reforzar los vínculos con el PSOE en clave de autonomismo. Este partido, vencedor inapelable en las recientes elecciones, puede garantizarles prebendas y beneficios; esto, a la larga, reporta adhesiones y votos.
El PSOE hizo una lectura correcta del atentado de Arrasate. La acción armada había acabado con la vida de uno de sus militantes pero, además, había golpeado en la línea de flotación de la estrategia gubernamental ¿Cómo seguir machacando a la militancia de la izquierda vasca, si ETA respondía con la misma moneda y golpeaba a la militancia socialista? La acción de Arrasate demostraba que, a pesar de todas las medidas de autoprotección, la familia socialista era también vulnerable. El Gobierno de España, para poder seguir adelante la única estrategia que mantiene respecto a Euskal Herria, tenía que imponer un castigo político muy severo a la izquierda. Ya lo hizo durante las jornadas de duelo y enterramiento del socialista muerto: convirtió dichos actos en deslegitimación de la opción abstencionista por la que había optado la izquierda. Empleó todos los medios a su alcance pero las cuentas no le cuadraron: la abstención en las urnas fue muy importante, prueba inapelable de que la izquierda seguía manteniendo intacta su base social. El PSOE necesitaba elevar el nivel de agresión contra la izquierda y, para ello, se marcó como objetivo estratégico el desplazamiento institucional de la izquierda, comenzando por Arrasate, población donde la izquierda detenta la alcaldía. Pasadas las elecciones, comenzó a presionar al resto de formaciones políticas para que presentaran o apoyaran una moción de censura contra la alcaldesa.
La vergonzosa deriva de los partidos y, en especial, del PNV
En la mañana del martes 1 de abril se celebró en la sede del PSOE de Donosita la reunión de los partidos que tienen representación municipal en Arrasate (a excepción de ANV contra quien se promovía la moción). La reunión fue breve y crispada. El PNV y Aralar, cuyos votos eran necesarios para que la moción pudiera prosperar, dieron el voto negativo. Eusko Alkartasuna hizo el ridículo: acudía a la reunión con la decisión tomada de apoyar la moción de censura. Como ésta -en contra de sus previsiones- no prosperó, difundió una nota media hora más tarde para desdecirse: sólo apoyarían la iniciativa del PSE, si había acuerdo total del resto de los partidos. Aralar y el PNV se negaron a apoyar la iniciativa socialista al entender que "la moción de censura no ayuda al proceso de normalización". Se mostraban dispuestos, sin embargo, a "trabajar lentamente un proceso de pedagogía política que introduzca la división en la base de la izquierda".
El PSOE no esperaba esta respuesta del PNV en unos momentos en que ambos partidos estaban trabajando acuerdos secretos y el PSOE estaba teniendo gestos de complicidad con el PNV (les aseguraron un puesto en la Mesa del Parlamento español y les cedieron 6 senadores socialistas para que el PNV tuviera grupo propio en el Senado). La reacción del PSOE fue virulenta, se sintieron traicionados por sus socios y eran estos los que dificultaban la estrategia de linchamiento contra la izquierda. Nada más conocerse el resultado de la reunión, todos los aparatos del PSOE dirigieron sus baterías contra Aralar y, sobre todo, contra el PNV. Todos los acuerdos alcanzados entre ambos partidos quedaban en suspenso, si no salía adelante la moción de censura. También la portavoz del Gobierno Vasco marcó distancias aquel día respecto a las airadas presiones socialistas: "Quieren ahora que saquemos entre todos a la izquierda del ayuntamiento a donde ha llegado porque el PSOE se lo permitió durante el proceso de conversaciones"
Ese mismo día ETA publicó un comunicado en el que encuadraba el atentado de Arrasate dentro de la estrategia de confrontación que marca el conflicto en los actuales momentos: "¿No pensarán los militantes del PSOE que ETA se va a quedar de brazos cruzados viendo como, con toda impunidad, torturan, detienen, imponen condenas de por vida, ilegalizan a militantes vascos". Ese mismo día, el juez Garzón dio por concluido el sumario contra Batasuna en el que inculpa a 41 personas, una de ellas ya fallecida.
El PNV reunió con carácter de urgencia a su máximo órgano de dirección para analizar y reconducir la situación planteada. Con 30 horas de diferencia, el PNV, por boca de su presidente, se retractaba de lo que había dicho unas horas antes. No sólo consideraba procedente la iniciativa del PSOE sino que quería ir más lejos de lo que los socialistas planteaban. Su objetivo no se centraba en Arrasate; para demostrar su fidelidad a Madrid, el PNV proponía desbancar a la izquierda de todos los ayuntamientos donde tuviera responsabilidades de gestión. Para ello seguiría una secuencia gradual. Quisieron justificar su sometimiento amparándose en el comunicado de ETA. Todo el mundo, tanto vasco como español, interpretó el cambio de postura del PNV como una rendición manifiesta en aras de sus intereses.
EL PSOE aceptó con complacencia el nuevo gesto de vasallaje del PNV. Pero la moción de censura de Arrasate no prosperará.Euskal Herria, 16 de Abril de 2008.

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