13 ene. 2017

PRML: REPUDIO ACTIVO AL AJUSTE, EL SAQUEO Y LA REPRESION!!

Repudio activo al ajuste, el saqueo y la represión

Las primeras semanas del año muestran un agudizamiento de los elementos principales del plan de gobierno del macrismo. Sólo por marcar los ejemplos más destacados: los despidos en masa a trabajadores de la educación de la Nación sobre fin de año; el respaldo del Estado Nacional y de la provincia de Chubut a la extranjerización sin freno de las tierras patagónicas y el aval a emprendimientos comerciales en territorios robados a las comunidades originarias, junto con la nueva entrega de soberanía nacional en el acuerdo para la explotación de Vaca Muerta; y los operativos represivos en Chubut contra el pueblo Mapuche y en la ciudad de Buenos Aires contra los trabajadores ambulantes del barrio de Once. Todas muestras indelebles del contenido ajustador, entreguista y represivo del gobierno nacional y los gobiernos provinciales que, sin embargo, no han logrado dar ninguno de estos pasos sin encontrar una firme resistencia de parte de los sectores afectados. Así arranca 2017, anunciando un año de conflictividad social en ascenso, que intentará ser distraída con una disputa electoral alejada de  las necesidades reales del pueblo.

Tres represiones en dos días resistió la comunidad mapuche Pu Lof en la provincia de Chubut. Desde el año 2015 esta comunidad ha recuperado parte de las tierras ocupadas por la empresa Tierras del Sud S de la multinacional Benetton. La primera represión se desató el martes bajo el argumento de liberar la barricada existente sobre la vía de la Trochita (tren histórico patagónico), para esto golpearon a niños y mujeres y se llevaron a una decena de personas detenidas, algunas de las cuales han logrado ser liberadas por la presión social. Aún quedan al menos tres detenidos, a los cuales se les han iniciado causas federales, por lo que se los mantiene presos en la U14. Al día siguiente por la tarde nuevamente reprimieron a la misma comunidad, hiriendo con balas de plomo a varios de sus integrantes, dos de ellos de gravedad que continúan internados. La conclusión del gobierno chubutense fue que los mapuches apaleados eran “terroristas y delincuentes”. Días atrás en la localidad de El Bolsón -también Chubut- una histórica movilización de más de 10.000 personas tomaba las calles para rechazar el loteo en la Reserva Natural Cumbreras de Mallín Ahogado y Pampa de Ludden que pretende desarrollar la empresa Laderas SA (Joseph Lewis) con la autorización del gobierno municipal de El Bolsón. Esta una pelea que sigue abierta y  tiene a la población volcada a las calles exigiendo que no se realicen las obras, aunque los medios masivos de comunicación mantengan un riguroso silencio al respecto.

En la capital del país, esta vez sí con cobertura mediática, aunque vergonzosamente complaciente con la represión desatada por la Metropolitana y la Federal, la política de Larreta de “limpiar las calles” tuvo un nuevo episodio en el barrio de Once. La determinación con que actuó el gobierno a través de la policía para desalojar a cientos de trabajadores ambulantes, y detener a muchos de ellos, bajo el argumento de la “evasión fiscal” en que incurren, contrasta violentamente con el tratamiento que se brinda a evasores VIP como los beneficiarios del blanqueo de capitales, o las grandes empresas agroexportadoras y megamineras que gozan de exención impositiva.

El cambio de año parece coincidir con una nueva fase en el plan de gobierno donde, la profundización del ajuste sobre el pueblo trabajador adopta también la forma de una nueva flexibilización laboral que no pasaría de ser una simple ilusión reaccionaria si no fuera por el rol vergonzosamente cómplice que mantienen las direcciones sindicales traidoras. El ejemplo más reciente está dado por el gremio de petroleros en el marco del acuerdo para la explotación del yacimiento hidrocarburífero de Vaca Muerta. Los meses siguientes, de aprestos electorales, darán los detalles de la contraprestación por los servicios prestados por los burócratas sindicales al gobierno, en la confección de las listas para legisladores.

Al mismo tiempo, el recurso de la represión, hasta el momento usado sólo en los casos donde se especula un bajo costo político y menores chances de provocar una reacción popular que se les vaya de las manos, también debe ser visto en clave electoral. Por un lado, el mensaje hacia los “inversores” intenta ser claro: siéntanse seguros, allí donde los reclamos populares interfieran con los negociados de las grandes empresas, este gobierno acudirá a la represión. Por otro lado, operativos como el de Once buscan congraciarse con el sector más reaccionario de su electorado (hoy disputado por Massa y Cía.), mostrando decisión y capacidad de “quitar lo que molesta”.

Mientras tanto, las grandes mayorías populares, haciendo ejercicio de la lucha en las calles, son el único factor que teme el gobierno, y con razón. Tanto la oposición de derecha, cómplice del plan antiobrero y promonopólico del gobierno, como el parlamentarismo de izquierda, estéril en su perspectiva electoralista, son factores que objetivamente sostienen el andamiaje de la gobernabilidad necesaria para perpetrar el saqueo.  

No es una novedad que el ajuste al pueblo trabajador, el saqueo de los recursos naturales, y la entrega de la soberanía nacional van de la mano con la represión a los que luchan. Tampoco lo es que la clase obrera y el pueblo argentinos acumulan sobrada experiencia de organización y lucha para dar batalla a estos planes. La tarea que no puede tener demoras es la de establecer cuanto antes espacios de unidad, debate y organización de los sectores en lucha, para empezar a constituirse como un polo que materialice la unidad en la lucha contra el gobierno de Macri y los gobiernos provinciales. Que el 2017 será un año de ajuste, saqueo y represión es tan cierto como que será también de crecimiento de las luchas, avance en la coordinación de los sectores castigados por la política del gobierno, y maduración de una rebelión que recupere lo mejor y supere los límites del cada vez más vigente diciembre de 2001. Para eso trabajamos.


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