20 mar. 2007

DIEGO GALLARDO: LA TORTURA SIEMPRE ES UN CRIMEN DE ESTADO

El lunes 10 de enero de 2005, policías de la comisaría 3ª de Avellaneda apalearon a ocho detenidos alojados en esa dependencia como castigo porque alguno intentó hacer un boquete para escapar. Diego Gallardo era uno de esos detenidos, que luego fueron subidos a un camión para ser distribuidos en distintas dependencias.

Él y otro compañero fueron llevados a la comisaría 1ª a pesar de los gritos de los demás detenidos que golpeaban las rejas del camión exigiendo que Diego fuera llevado a un hospital: Diego presentaba un grave cuadro neurológico producto de la golpiza; ni siquiera se podía mantener en pie. Al ingresarlo a la 1ª los detenidos se rehusaron a que se lo ingresara a una celda, ya que son cientos los casos de pibes torturados que son depositados en una celda y allí mueren, excusa perfecta para que los policías argumenten una riña entre internos. Así que los efectivos lo arrojaron en el pasillo donde los detenidos lo vieron agonizar pasando por varios períodos de inconsciencia y vomitando sangre. Diego Gallardo, de 20 años, murió tras 15 horas de sufrimiento. Sus asesinos son: subcomisario Rubén Gómez, suboficial Julio Silva, oficial inspector Marcelo Fiordomo, oficial Hernán Gnopko.

Son cientos los pibes que cotidianamente sufren la tortura en las dependencias del Estado, y son cientos los casos que han llevado a la víctima a la muerte. De todos esos casos apenas más de 10 han sido reconocidos por la justicia argentina como tortura seguida de muerte. Si bien la Argentina es signataria de la Convención contra la Tortura, lo que supone que debería perseguir estos crímenes, los datos de la realidad nos permiten ver que la tortura no sólo no se persigue, sino que se fomenta, se premia y cuando es evidenciada, se niega. Recordemos el caso de Andrea Viera, sus asesinos, todos menos una fueron liberados, todos continúan trabajando y la única condenada cumple prisión en su domicilio. En Las Heras la tortura sufrida por la población fue sistemáticamente negada y luego minimizada por el presidente cuando dijo que “podría haber habido excesos”.

La firma de tratados y convenciones es sólo una lavada de cara para un Estado que, gobierne quien gobierne, aplica la tortura como modo de mantener sometida a la población pobre a través del miedo y el castigo ejemplar. El fin de la última dictadura no fue el fin de la represión, no fue el fin de la tortura, miles de jóvenes son torturados sistemáticamente en cárceles y comisarías: cuántos han sido detenidos por una averiguación de antecedentes y no lograron sobrevivir a la bolsita, a los golpes recibidos durante la detención. En "democracia" , la tortura también es un crimen de Estado.

El 26 de marzo 8:30 comienza en los Tribunales de Lomas de Zamora el juicio contra los 4 policías que torturaron a Diego Gallardo hasta matarlo. Llamamos a todas las personas y organizaciones políticas a ser solidarias y consecuentes y luego del 24 de marzo, continuar luchando contra la tortura. Por Diego y por todos.

¡Basta de represión! ¡Basta de gatillo fácil! ¡La tortura es un crimen de Estado!

FUENTE: CORREPI

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