15 mar. 2007

EL ESTADO DE DERECHO: UN IDEAL DEL TERRORISMO DE ESTADO

El pedido de extradición de Isabel sacude la memoria

El juzgamiento de los crímenes de la Triple A como delitos de lesa humanidad ha puesto al orden político, jurídico e ideológico en situación de crisis al borrar los límites entre el Terrorismo de Estado y el Estado de Derech.

Los pedidos de extradición de Isabel Perón que se tramitan en España, imputándole su participación en la banda fascista “Triple A”, han puesto al peronismo al borde de una nueva ruptura. Esta vez de alcance insospechado.
El punto de contención ideológica que significó el “antimenemismo”, a partir del cual Duhalde y Kirchner pretendieron atizar la diáspora de un movimiento mixturado con los restos de la Unión Democrática encarnada en las figuras de Álvaro Alzogaray y Domingo Cavallo, las relaciones carnales con lo peor de la política yanqui y el engendro aliancista del peronismo chachista con el neo alvearismo de Fernando De la Rúa, duró poco y nada tras el pedido de detención de Isabel, el cual ubicó al kirchnerista Eduardo Luis Duhalde en el bando acusador señalándola como parte dirigente de la Triple A, hasta ahora acotada a la figura del ex Ministro de Bienestar Social de Isabel, José López Rega, y a Eduardo Duhalde en el bando de defensor.
El punto, obviamente, no es la persona de Isabel, más allá que la misma sea reivindicada como un cuadro por la derecha genocida, sino la del mismísimo General Perón, quién además de instalar a personajes como el Coronel Osinde, López Rega e Isabel, tuvo perfecta conciencia y capacidad de decisión en cuestiones tales como la Masacre de Eseiza, la expulsión de los “jóvenes imberbes” de la Plaza de Mayo y, por supuesto, del accionar de la Triple A, la cual aparece como responsable de cientos de crímenes de lesa humanidad antes, durante y después de su muerte.

Ideal del Estado burgués

Este hecho implica una crisis para el ordenamiento jurídico, político e ideológico, en relación al cual se realizaron serios intentos de deslinde del pretendido “Estado de Derecho” del, también pretendido, “Terrorismo de Estado”, circunscribiendo este último al período de gobierno encarnado por las Juntas Militares.
Juristas como Ricardo Gil Lavedra (integrante del Tribunal que juzgó a las Juntas), Julio Cesar Strassera (Fiscal en el juicio a las Juntas) y Baltasar Garzón (el Juez español encargado de resolver la extradición de Isabel) coinciden en delimitar el denominado “Terrorismo de Estado” a los crímenes realizados por los militares (La Nación 17-01-07), llegando en algunos casos a ridiculizar los pedidos de extradición de la viuda de Perón realizado por los Jueces Raúl Héctor Acosta y Norberto Oyarbide.
El problema no es menor. Admitir la posibilidad de acciones terroristas por parte del Estado en períodos de democracia burguesa implicaría un “harakiri” para un sistema fundado en el mito del respeto al derecho. Sin embargo, nobleza obliga: ¿Cómo deberían rotularse los crímenes perpetrados desde el aparato estatal por la Triple A, los decretos de exterminio de la subversión de 1975, el golpe de Lacabane contra Obregón Cano y Atilio López (éste último masacrado por la Triple A), la “doctrina de los dos demonios” sostenida por Trocoli (el ex Ministro del Interior de Alfonsín) a la hora de justificar los crímenes de la denominada “guerra sucia”, las instrucción a los fiscales para que frenasen las investigaciones a los genocidas, las leyes de perdón, la masacre con fósforo de los atacantes del cuartel de La Tablada, los indultos presidenciales a los genocidas, los crímenes de Víctor Choque y Teresa Rodríguez, la represión del puente Chaco - Corrientes, los crímenes del 19 y 20 de diciembre de 2001, la represión del Puente Pueyrredón, los crímenes de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, la represión de Las Heras, la infinidad de casos de gatillo fácil, de represión a las cientos de puebladas, etc.? ¿Sí alguien en su sano juicio no considera a esto como terrorismo, qué es entonces el terrorismo?

“Ni yanquis ni marxistas”

El intento de poner a resguardo a Isabel Perón, diferenciándola de la Triple A no se limita, empero, a negar los hechos o limitarlos al relativismo de qué es el terrorismo. El supuesto de una acción concertada entre exponentes antinacionalistas de derecha e izquierda, o bien entre expresiones imperialistas de distinto signo, ha sido una de las formas racionales para poner a la democracia burguesa al resguardo de la responsabilidad criminal.
Felipe Romeo, director de la Revista El Caudillo y creador de la divisa “El mejor enemigo es el enemigo muerto”, aseguraba que “Isabel no era la heredera de Perón, sino Presidente por mérito propio”, tras lo cual “(...) saludaba los asesinatos, atentados y amenazas de la organización clandestina como actos de limpieza de una patria amenazada ‘por las dos pinzas de la sinarquía’, asegurando que ‘hay una pinza sinárquica con una pata izquierdista y otra derechista’, lo que fuerza a los peronistas ‘de verdad’ a luchar en dos frentes. Por un lado, hay que combatir a personas como Adalberto Krieger Vasena o Álvaro Alsogaray, la pata sinárquica derecha. Por el otro, a Montoneros y el ERP, la pata izquierdista’ (Página/12, 12-01-07).”
Por su parte, y desde una posición pretendidamente revolucionaria, el PCR señalaba que por su naturaleza de clase, el gobierno de Isabel, adoptaba medidas a favor de los intereses nacionales, asegurando que luego de la muerte de Perón y “con Isabel en la presidencia, los sectores prosoviéticos se dieron la táctica de rodearla y aprisionarla atacando para ello principalmente a López Rega, a quien Perón le había encargado los trabajos sucios. La resistencia de Isabel y de un sector del peronismo hizo fracasar los planes de “bordaberrización” y de golpe institucional (colocando a Luder en la presidencia). Entonces pasaron a encabezar el golpe abierto donde confluyeron en un frente prosoviéticos, proyanquis, proeuropeos y sectores fascistas criollos (A treinta años del golpe fascista, Hoy Nº 59).”
Bien cabe preguntar: ¿Cuál sería el supuesto interés nacional a defender a expensas de infinidad de crímenes perpetrados principalmente contra obreros clasistas, estudiantes rebeldes y militantes revolucionarios por parte de la Triple A?

En busca de la identidad perdida

Sin embargo, el problema no concluye allí. La supuesta existencia del “Terrorismo de Estado” en detrimento de un análisis marxista sobre la verdadera identidad de clase del Estado burgués, suponiendo la existencia de un “Estado de Derecho” capaz de curar los excesos y superar el pasado, representa una de las causas de subsistencia de la impunidad de los crímenes realizados desde el Estado antes, durante y después de la dictadura militar.
El juzgamiento de los crímenes como resultado de una acción al margen de los términos del “justo proceso” ha llevado, necesariamente, a metamorfosear el pasado y presentar a las miles de víctimas como incautas a quienes se las secuestró, torturó, violó y eventualmente despareció por razones ajenas a su práctica esencialmente revolucionaria.
Un claro ejemplo de esto lo encontramos en la línea argumental de Patricia Walsh, quien a la hora de fundamentar su proyecto de nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida señaló que “Nosotros queremos brindarles a los militares el trato que ellos no les brindaron a nuestros padres al privarles del derecho a juicio”. ¿Esto qué implica, qué las acciones sostenidas por las fuerzas revolucionarias actuantes durante los años 60 y 70, sin perjuicio de los errores, deben ser encuadradas en el Código Penal como delitos comunes? ¿Qué implica la reivindicación de una generación sólo por el vínculo de sangre, ocultando la identidad política e ideológica de la misma? ¿No es acaso sino al calor de dicho reniegue, que tantos quebrados liquiden el pasado o condenen al presente adoptando una identidad anti-Partido (en verdad anti- Partido marxista-leninista)? ¿No ha venido, acaso, el “Estado de Derecho”, a fundar “Museos de la Memoria” que, por lavar la identidad de las víctimas y expiar la responsabilidad de empresarios y políticos civiles, ha terminado convirtiéndolos en “Mausoleos de la Memoria”?
Nos guste o no, el Estado es el Estado, y hoy viene en su propio auxilio.

E.M.

PR(ml)
Partido Revolucionario (marxista-leninista)

POR LA UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS

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