22 sep. 2007

LAS CLAVES DE LA INVESTIGACION DE LA ESTAFA DEL CORRALITO:

1) La crisis del 2001 fue calificada, casi unánimemente, como la más grave de la historia argentina. La crisis del 2001 abarcó una crisis bancaria (corralito) , una crisis de deuda (default) , una crisis monetaria cambiaria (devaluación), en el marco de una crisis económica (recesión) y de una crisis institucional, política y social (renuncia presidencial y rebelión popular). Sin ninguna duda en el 2001 los argentinos sufrimos a una CRISIS SISTEMICA TOTAL
2) Los argentinos hemos sufrido crisis por 7 veces durante el siglo XIX, 18 veces en el siglo XX, y 1 vez (por ahora) en el XXI . Todas ellas asociadas a problemas fiscales, de sobrevaluación del tipo de cambio real, corridas bancarias y abruptos incrementos de la deuda externa. Una manera de calcular el costo de cada crisis es midiendo la pérdida o caída del PBI. Las crisis más costosas han sido la crisis de 1889/91 (con un pérdida acumulada de producción equivalente al 28% del PBI), la de 1914 (pérdida del 16% del PBI), la de 1929-31 (pérdida acumulada del 24%), y la de 2000-02 (con una pérdida acumulada del 23%).
3) Si calculáramos además la pérdida potencial de PBI o sea lo que dejamos de crecer como resultado de la crisis, las cifras se elevan considerablemente. El PBI entre 1999 y 2005 creció solo el 2,9%, o sea en seis años no llegamos a crecer un 3% en total; cuando de haber crecido ininterrumpidamente al 4 % anual el PBI hubiera alcanzado un crecimiento de 40,6%. Si consideráramos el PBI per cápita las cifras serían más catastróficas. Además deberíamos considerar que los sectores de bajos ingresos carecen de mecanismos para protegerse de los efectos de las crisis y por lo general son los más golpeados por ellas. Por lo tanto cada crisis trae aparejado no solo una pérdida de PBI, sino un brutal aumento de la pobreza y la desigualdad social.
4) Para intentar explicarla la crisis del 2001, se han realizado numerosos ensayos e investigaciones en el plano político y social. Sin embargo, sobre las causas de la crisis bancaria, que fue un factor clave, no hay prácticamente nada escrito. El Banco Central de la República Argentina (BCRA), no ha producido un informe oficial, ni ha motorizado ninguna investigación oficial. Tampoco lo ha hecho el Congreso Nacional, ni la Auditoria, ni ningún organismo de control. Las Universidades públicas pareciera que tampoco han considerados este tema de su interés, a pesar de las colosales lecciones que nos puede proporcionar su estudio.
5) Sin embargo, en la Justicia Federal, se abre la posibilidad de una investigación de estos hechos a partir de los considerandos del Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni en el fallo Bustos, Alberto Roque y otros c/ Estado Nacional y otros s/ amparo". Allí Zaffaroni dijo: "Sería inadmisible que los tribunales sometiesen a juicio al estafador que vende al incauto una máquina de fabricar dólares y que no se pusiese en movimiento frente a quienes pretendieron venderle el ingenio a toda la sociedad".
6) La investigación comienza con una denuncia del Dr. Ricardo Monner Sans por defraudación que se tramita bajo el Número C:15764/04 que recae en la Fiscalía 12 a cargo del Dr Oscar Amirante y Juzgado Federal Nª 4 Sec. Nª 7 Dr Ariel Lijo. Son citados testimonialmente en la investigación los Dres Juan J. Guaresti, José Estevez Cambra , Lic. Hector Giuliano, el economista Eduardo Conesa; y Javier Llorens y el ex diputado nacional Mario Cafiero por sus investigaciones publicadas en el libro La Argentina Robada.
7) El 22/8/07 el fiscal Oscar Amirante solicita al Juez que "se le reciba declaración indagatoria a los Presidentes de los bancos y al equipo económico que dirigió los destinos del país durante la crisis del año 2001, incluyendo a los funcionarios del Banco Central de la República Argentina y de los organismos de control e inspección" quienes son imputados "en carácter de coautores del delito de administración fraudulenta previsto y reprimido en el artículo 173 inc. 7° del Código Penal." El fiscal ha solicitado declaración indagatoria de más de 140 personas entre funcionarios y presidente de bancos. Los nombres más conocidos de los primeros son los de Domingo Cavallo, Daniel Marx, Mario Vicens, Pedro Pou, Mario Blejer y Alfonso Prat Gay.
LAS CLAVES DE LA INVESTIGACION:

El contexto del sistema financiero argentino: la ley de convertibilidad vigente desde 1991, prohibía al BCRA actuar como prestamista de ultima instancia ante una corrida bancaria. Para suplir esta falencia, en especial a partir de la crisis del "tequila" mexicana de 1995, en la cual el sistema financiero argentino soportó una perdida de depósitos del 20 % y la caída escandalosa de varios bancos, el BCRA implementó un estricto régimen de "Requisitos Mínimos de Liquidez", que obligaba a los bancos a mantener en forma cuasi liquida, en inversiones con altísimos estándares de solvencia, hasta un 20 % de los Depósitos recibidos.

A estas reservas "sistémicas" y "prudenciales" de las entidades financieras, se le agregó una segunda línea de defensa. Consistía ella por un lado, en la garantía de los depósitos de la sociedad estatal SEDESA, constituida con los aportes de los bancos en proporción a sus depósitos. Y por el otro lado, la posibilidad además de efectuar pases activos con el mismo BCRA, o sea recibir prestamos a corto plazo del BCRA, contra garantía de títulos públicos. Existía además una "tercera línea" de defensa. Ella consistía en el contrato de pases contingentes ("repos") que el BCRA había firmado con un conjunto de bancos internacionales de primera línea, entre los que se destacaban con filiales en la Argentina JP Morgan - Chase, Deutsche Bank, HSBC Bank, ING Bank, Citibank, Société Générale, Tokyo-Mitsubishi International, BNP Paribas, y en el que también participaban el Dresdner Bank, UBS, Westdeutsche Landesbank Girozentrale, Lehman Brothers, Crédit Agricole Indosuez, y el Banco Latinoamericano de Exportaciones.

Con este convenio firmado en el año 1996, y sucesivamente ampliado en sus montos, se previa que a cambio de una importante comisión anual, ante una situación de iliquidez dichos bancos le prestarían al BCRA contra garantía de títulos públicos, una suma de hasta 7.000 mil millones de dólares, equivalente al 9 % de los Depósitos.

Por lo tanto existían "tres líneas" de defensa desplegadas para hacer frente a una corrida bancaria como la que supuestamente ocurrió en el año 2001, que podían llegar a suministrar fondos por hasta un 30 % del monto de los Depósitos del sistema. De tal manera a principios del año 2001 se consideraba al sistema financiero argentino como uno de los más sólidos del mundo, el que sin embargo se derrumbó sin pena ni gloria diez meses después.

El contexto de la deuda pública externa argentina:
Como contraparte de esta aparentemente muy sólida situación financiera consolidada a partir de 1996, la administración de la deuda pública externa se desarrolló en un sentido exactamente inverso. La deuda pública aumentó desde el año 1996 al 2000 en 60 mil millones de dólares, al pasar la deuda bruta de 80 mil a 140 millones, como consecuencia del denominado déficit gemelo que arrojaba la convertibilidad, fiscal y de balanza comercial.
Desde el año 1993, y especialmente a partir de 1996 intervinieron activamente en ese proceso de colocación de deuda interna y externa, los denominados "BANCOS CREADORES DE MERCADO", categoría creada por el decreto Decreto 340/96, y reglamentada por la Resolución 238/96, ambas ideadas y refrendadas por el entonces ministro Cavallo.
Con ellos sentaron los lineamientos de la emisión de IEP (Instrumentos Endeudamiento Público) y se creó la categoría de "BANCOS CREADORES DE MERCADO", siendo designados para este papel, por orden de abecedario, el ABN AMRO BANK, BANCO DE GALICIA, BANCO RIO, BANK OF AMERICA, BANK BOSTON, BBVA BANCO FRANCÉS, CITIBANK, DEUTSCHE BANK, HSBC, ING BANK, JP MORGAN Y THE CHASE MANHATTAN, los que a partir de allí pasaron a desempeñarse como los doce apóstoles de la deuda.

Estos bancos "creadores de mercado" tenían la obligación de absorber determinada cantidad de IEP, y de sostener su negociación en los mercados secundarios, a cambio de determinados derechos (exclusividad en las comisiones, acceso a la información, ofertas fuera de hora, etc). Estos derechos y obligaciones fueron aumentando a medida que aumentaban las dificultades de Argentina para colocar sus IEP en el mercado de la deuda, como consecuencia directa del desmedido endeudamiento en que estaba incurriendo, por las falencias del plan de convertibilidad.

Como síntesis se puede decir que entre 1993 y el 2001 se emitieron IEP externos por la escalofriante cifra de 170 mil millones de dólares. 30 mil millones entre 1993 y 19915. 60.000 mil millones entre 1996 y el 2000. Y solo en el año 2001, bajo el amparo de los mas estrambóticos instrumentos (Megacanje, Conversión de deuda Decreto 1387), se emitieron IEP por 80.000 mil millones de dólares, un monto equivalente al total de los Depósitos que existían en el sistema financiero argentino.

En esta festival de bonos o de emisión de IEP, tuvo una descollante actuación el ex ministro Domingo Cavallo. Indirectamente, como autor de distintos decretos donde se fijaron los lineamientos en la emisión de IEP; o directamente por haber intervenido en la emisión de ellos, participó en el proceso de emisión de IEP por 155 mil millones de dólares, o sea casi en la totalidad de lo emitido. Además refrendó en forma directa decretos de emisión de IEP por 112 mil millones de dólares. Y como ministro de Economía firmó resoluciones de emisión de IEP por 45 mil millones de dólares. En este ranking lo sigue el secretario de Finanzas Daniel Marx, quien intervino directamente en la emisión de IEP por 36 mil millones de dólares, sin computar en esta cifra la decisiva participación que tuvo en la negociación del Plan Brady .

A cambio de la colocación de estos IEP externos, bajo jurisdicción extranjera, los bancos intervinientes, liderados por los creadores de mercado, percibieron comisiones del orden de los 628 millones de dólares. Esto sin considerar el paralelo endeudamiento que se llevó a cabo mediante los IEP internos, bajo jurisdicción argentina, por el que cobraron proporcionales comisiones.
Esta evidencia lleva a la presunción de la existencia de un contubernio entre un puñado de funcionarios emisores de deuda, y un puñado de grandes bancos colocadores de ella, integrantes de lo que se podría denominar "la comunidad de la Deuda", que actuó activamente colocando IEP argentinos en el mundo, hasta el año 2000. Debe destacarse que la Asociación de Bancos Argentinos, (ABA) que nucleaba a los 40 bancos mas sobresalientes del país, estaba dirigida por los representantes de los bancos "creadores de mercado", conducidos en el año 2001 bajo la batuta del presidente Eduardo Escasany, del BANCO DE GALICIA

Al haberse agotado dicho proceso, y al avizorarse en el horizonte el futuro default argentino, este contubernio o "comunidad de la Deuda" funcionó en sentido inverso: para sacarles de encima a los "bancos creadores de mercado" extranjeros y sus cliente institucionales extranjeros, los IEP argentinos que tenían en su poder. La salida adoptada fue simple y llana: encajarles los IEP a los ahorristas argentinos, ya sea a través de los bancos; las AFJP relacionadas con ellos; o los bonos que promovían los bancos a través de Ahorr.ar. Y en el caso particular de los bancos consistió no en llevarse, sino quedarse con las Reservas financieras y de convertibilidad de los argentinos, dado que en una confusión de roles, esos bancos eran además administradores o depositarios de ellas. Mediante distintos artilugios, esas cuantiosas reservas desparecieron y fueron sustituidas por los IEP.

LA SECUENCIA DE HECHOS A INVESTIGAR:

Los hechos que se reprochan en la presente causa, en realidad una secuencia de hechos, fueron perpetrados con el fin de echar mano a las cuantiosas reservas que existían en el sistema financiero a principios del 2001. Esas cuantiosas reservas bancarias de absoluta solvencia y liquidez, fueron sustituidas con premeditación y alevosía por parte de los banqueros impulsores de estas maniobras, con títulos de la deuda pública argentina, respecto los cuales avizoraban un inminente default. De esta manera se defraudó al ahorrista argentino, y se le causó un gravísimo daño a todo el sistema financiero argentino, al punto tal de llegarse a la virtual destrucción del este, con el denominado "corralito bancario".

Además de eludir estas obligaciones para con el ahorrista o depositante en el sistema financiero argentino, los bancos impulsores de la maniobra también accionaron para eludir sus obligaciones con el BCRA), provenientes del denominado contrato de "Pases Contingentes". A cambio del cobro de suculentas comisiones que treparon a los 350 millones de dólares, en caso de iliquidez del sistema financiero, como la que ellos mismo propiciaron en el año 2001, con dicho contrato estaban obligados a proveerle divisas al BCRA por 7.000 millones de dólares.

Estos dos hechos, echar mano a las reservas bancarias que trepaban a los 18.000 mil millones de dólares; y desobligarse del contrato de pases contingentes con el BCRA por 7.000 millones de dólares, constituyen el núcleo de una serie de actos estafatorios que ante la inminencia de la crisis sistémica que se avizoraba en el 2001 para Argentina, estuvieron destinados a salvaguardar los intereses de un grupo de grandes bancos internacionales, en desmedro de los mas genuinos intereses argentinos, y de los ahorristas argentinos.

Dado que en circunstancias de crisis, las finanzas son un juego de suma cero, donde lo que uno gana otro lo pierde; todo el juego de ese grupo de bancos consistió en trasladarle a otros sus costos y riesgos, después de haber embolsado sus suculentos beneficios.

Esta compleja operación de traslado de riesgos empezó con la firma con el FMI a fines del año 2000, del convenio denominado " blindaje", con el que se simuló que se iba a asistir a Argentina con 40 mil millones de dólares; cuando en realidad en él se preveía "asistir" a los acreedores externos con el esfuerzo de los ahorristas internos; por un monto similar al que luego estos resultaron defraudados: 20.000 mil millones de dólares.

A partir de ese convenio con el FMI la enumeración secuencial de hechos es la siguiente:

1. Instalación en el ministerio de Economía de quien iba a ser el artífice esencial de la maniobra, el ministro Domingo Felipe Cavallo.
2. Expulsión de la presidencia y directorio del BCRA de quienes podrían oponer reparos a esa maniobra, para reemplazarlos por cómplices, quienes emitieron las normativas con las que se implemento el vaciamiento de las Reservas, y propiciaron la caída del contrato de "pases contingentes" que obligaba a los bancos impulsoras de las maniobras con el BCRA.
3. Introducción en el país y en las entidades financieras de los IEP, mediante el denominado Megacanje, que fue propiciado por los bancos impulsores de la maniobra. Con él paralelamente se esterilizaron los IEP que eran indispensables para que el BCRA pudiera exigir a los bancos impulsores de la maniobra, el cumplimiento del contrato de "pases contingentes".
4. Reemplazo de la Reservas existentes en el sistema financiero argentino, con los IEP, especialmente los que tenían pactada jurisdicción en Nueva York.
5. Engaño a los pequeños ahorristas domésticos, por parte las autoridades de Economía, los bancos, y el BCRA, respecto la cantidad y calidad de las Reservas, la invulnerabilidad del sistema, y la intangibilidad de sus depósitos, a los efectos de mantenerlos dentro del sistema, a la par de que llevaban adelante la sustracción y empapelamiento de las Reservas.
6. Conversión de la deuda (nuevo megacanje), especialmente de los IEP que tenían pactada jurisdicción en Nueva York, con el cual se disimuló la evaporación de las Reservas, al ser contabilizados por los bancos como "préstamos garantizados" al Sector Público. Simularon así en sus balances, que la pérdida de Depósitos había sido solventada con las Reservas, cuando en realidad había sido solventada con el recupero de Préstamos al Sector Privado, por lo que debían mantenerse casi intactas las Reservas. Paralelamente, con esta medida se protegió a dichos IEP, con jurisdicción argentina y en los tribunales de Nueva York, del inminente evento del default que se avizoraba, en fraude a la igualdad de los acreedores que prescribe la ley.
7. Ocultamiento de la maniobra, llevado a cabo por los directorios del BCRA que se desempeñaron en el 2001 y 2002, conducidos por Mario Blejer y Alfonso Prat Gay, cuyos balances por las gravísimas inconsistencias que presentaban, fueron rechazados por el auditor eterno KPMG y la AGN. Previo a ocupar esos cargos, Blejer se desempeñó en el FMI, y Prat Gay en uno de los principales bancos impulsores de la maniobra, el JP Morgan - Chase Bank.

Por Mario Cafiero

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