25 feb. 2016

PRML: AL PROTOCOLO ANTIPIQUETES ANUNCIADO POR BULLRICH SE LO FRENA EN LA CALLE

AL PROTOCOLO ANTIPIQUETES ANUNCIADO POR BULLRICH SE LO FRENA EN LA CALLE



A dos meses de asumir, y buscando aprovechar el poco crédito post-electoral que todavía le queda, el gobierno nacional, a través de su Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, anunció la firma de un “Protocolo Antipiquetes”, como un intento por unificar nacionalmente la política represiva hacia las protestas callejeras.
El texto, acordado en principio con los gobernadores y las fuerzas de seguridad -federales y provinciales- en el marco del Consejo de Seguridad Interior, avanza sobre derechos consagrados en la Constitución Nacional y profundiza la criminalización de la protesta, pisoteando el derecho elemental a manifestarse libremente.
Lo que desvela al macrismo, y motiva esta intentona grotesca por amordazar al pueblo, es la conflictividad social vigente en los últimos años, a la que se suma el efecto previsible de las políticas que ha empezado a implementar en los primeros meses de gobierno. En medio de una inflación galopante que devora los ingresos populares, los efectos devastadores de la devaluación sobre el salario, y con la intención manifiesta de encorsetar las paritarias, mientras arrecian los despidos, las suspensiones y los tarifazos, es ingenuo pensar que podrían aplicar este ajuste sin necesidad de acudir a la represión.
Mucho menos desde el pronunciamiento popular que, en diciembre de 2001, desalojó al gobierno del poder, le marcó la cancha a la dirigencia política y potenció su conciencia y capacidad de organización y movilización callejera. Desde aquel momento a la fecha, para la gran burguesía en el poder, el bien político más preciado y más esquivo es la llamada “gobernabilidad”. La posibilidad de gobernar sin los sobresaltos que implica el pueblo desafiante en las calles. A garantizar este bien se orienta el protocolo, del mismo modo que durante los años del kirchnerismo en el poder lo fueron el “Proyecto X”, las Leyes Antiterroristas, y los intentos frustrados por sancionar una “Ley Antipiquetes” que impulsó infructuosamente CFK en sus últimos años en el gobierno. La pronta llegada de Obama al país actúa también como acelerador de esta iniciativa en tren de demostrar capacidad de control sobre el movimiento popular.
Además de una gran cantidad de organizaciones políticas, sociales, de DDHH, que hemos manifestado nuestro absoluto repudio, hay al menos cinco provincias que ya han empezado a tomar distancia de este engendro represivo, agrietando así el frente nacional que el gobierno intentó demostrar en su anuncio. Sin embargo, tal como nos enseña la experiencia histórica, será la unidad y la firmeza del pueblo trabajador con sus organizaciones en las calles el que dará un veredicto final sobre este protocolo. Derrotar el intento represivo del gobierno es parte de la lucha general por quebrar el ajuste y, tal como el macrismo advierte, la herramienta fundamental para ganar la batalla es el control de las calles.
PRML, 21 de febrero de 2016

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