25 may. 2008

LAS PROPUESTAS SOCIALISTAS PARA EL CAMPO

Publicadas en el Periódico de Izquierda Socialista
Apoyo a los pequeños productores que producen hasta 400 o 500 toneladas de granos, al pequeño ganadero y al pequeño tambero.Retenciones diferenciadas, incrementándolas para los grandes y eliminándolas para los pequeños. Los precios máximos deben ser para los invernadores, feedlots, frigoríficos, las grandes empresas lácteas, cerealeras y monopolios del complejo sojero; no para el pequeño tambero o criador de ganado.Para ellos debe haber precios sostén (mínimos) para granos, carne y leche, definido a partir de la recreación de las Juntas Nacionales de Carnes y Granos. Plan de desarrollo ganadero para el pequeño productor, incentivando la cría para aumentar el número de vientres. Créditos y subsidios para la pequeña producción lechera.Garantizar el abastecimiento y el no aumento de los precios de la canasta familiar aplicando la Ley de Abastecimiento a los grandes frigoríficos, supermercados y monopolios de la alimentación, en vez de penalizar al pequeño productor.Nacionalizar el comercio exterior. Así se podrá planificar qué se exporta y qué se dedica al mercado interno, evitando faltantes y alzas de precios.Al mismo tiempo las divisas que generen esas ventas no irán a llenar los bolsillos de los grandes monopolios, sino que podrán destinarse a resolver las urgentes necesidades populares, o incluso, a desarrollar la infraestructura y la producción de miles de pueblos del interior hoy sumergidos.Reforma agraria que permita recolonizar el campo argentino, expropiando a la oligarquía terrateniente, a los nuevos capitalistas del campo (el “agrobusiness”) y a los grupos agrícolas financieros (pooles de siembra), así como a los grandes monopolios cerealeros, aceiteros y frigoríficos.Adjudicación gratuita de chacras o granjas de explotación mixta (inferiores a 100 o 200 hectáreas según la zona y el tipo de producción), proveyendo a los colonos con maquinaria y vivienda; crédito barato y provisión de semillas y fertilizantes a cooperativas y pequeños productores, y explotación directa por el Estado cuando la escala requiera la existencia de grandes establecimientos.Límites a la acumulación de tierras, garantizándole al pequeño productor condiciones dignas de vida y trabajo, pero no promoviendo su desarrollo como capitalista.Estatizar la producción de semillas y fertilizantes, poniéndola en manos de los trabajadores y técnicos del INTA, para terminar con los negociados de las multinacionales como Monsanto, Nidera y Profértil.Basta de superexplotación a los trabajadores rurales, incorporándolos a la ley de Contrato de Trabajo (hoy están excluidos por una ley de la época de la dictadura), blanqueándolos inmediatamente (hoy dos tercios están en negro), terminando con la tercerización y garantizándoles un salario igual a la canasta familiar (hoy son los peores pagos del país).

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