9 jun 2008

COLOMBIA - FUNDACION INICIATIVA POPULAR: ESTA ES LA MANERA COMO SE COMBATE LA CORRUPCION EN COLOMBIA

EXPRESA ANTE LA COMUNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL QUE:

Hay una campaña nacional de recolección de firmas pagadas por la élite oligárquica y sectores Uribistas por la nueva reelección del presidente. Que se abrogan de Iniciativa Popular y hasta han sacado camisetas con tal denominación…

Ni los ideólogos y financiadores, ni el comité promotor de tan clasista y peligrosa idea son de estratos 0,1,2,3 como para definirlos sectores populares. Por lo tanto nuestra Fundación nada tiene que ver con dicha empresa y desconoce cualquier vinculación con la misma.
Llama a los jóvenes y personas de los estratos bajos – que sí son populares – a que no se dejen manipular, ni presionar por el desempleo para vender su dignidad y la de la mayoría de la nación.

Esta reelección es otra maniobra de la élite reaccionaria colombiana para defender y conservar sus privilegios. Por lo tanto afianza la ignominia, la miseria y la exclusión que históricamente ha acompañado al país popular.

Denunciamos que una vez más, la clase dominante acude al pueblo para hacer la guerra, acude al pueblo para enriqueserce, acude al pueblo para justificar su discurso y su mentira, acude al pueblo para que le sirva la mesa y le cargue la silla.
Bien lo dice la senadora Piedad Córdoba: “En Colombia hay un país dedicado a la reelección, otro a la liberación; la de la reelección tiene plata, los de la liberación tienen ganas, principios y valores”.

Con cordialidad y construyendo dignidad
Atentamente.

Junta directiva
Fundación Iniciativa Popular
Bogotá. Junio 9 de 2008

EL ZORRERO RECICLADOR

¿Qué fe pública puede quedar en un país cuando un politiquero recibe una notaría como pago por su voto para quebrar la constitución a favor de un presidente?

Por Antonio Caballero
Tomado de Revista Semana. 05/31/2008

El gobierno de Álvaro Uribe, que fue elegido y reelegido Presidente para luchar contra la corrupción y la politiquería -o al menos prometía eso, y hubo quien se lo creyó- ha resultado posiblemente el más politiquero y el más corrupto, y, lo que es más grave, el más corruptor que haya tenido Colombia en los últimos cien años. Y no es fácil, porque la competencia es dura.

Sin embargo dice Uribe que él "persuade, pero no compra conciencias". De las conciencias no opino, porque cada cual conoce sólo la suya propia: y hasta el ex presidente Andrés Pastrana negó que hubiera vendido la de él cuando se volvió entusiasta pero fugazmente uribista mientras le duró el cargo de embajador en Washington. Pero a Uribe sí le hemos visto comprar todo lo demás, muchas veces en público. Ha comprado elecciones y reelecciones, ha comprado falsos atentados con bomba, ha comprado lobby para su TLC en el Congreso de los Estados Unidos, ha comprado información de inteligencia, ha comprado manos humanas cercenadas. Me recuerda a esos zorreros que pasaban en mi infancia por las calles de Bogotá gritando:

-¡Boteeeeellas, trastos, papeeeel...!

Y de las puertas salían las Yidis y echaban en la zorra cartones y periódicos viejos, bombillas fundidas, un Teodolindo o dos: lo que sobrara en la casa.

Los zorreros de ese entonces no pagaban: se limitaban a llevarse desperdicios y cachivaches inútiles como un servicio gratuito (pues esto era antes, claro, de que el alcalde Andrés Pastrana descubriera el negocio de la privatización de la recogida de basura). Uribe, en cambio, sí paga lo que corrompe, y lo hace con los recursos del Estado. Paga con consulados, con contratos de obras públicas, con terceros canales de la televisión. En los consejos comunales paga con cheques, no sé si posdatados, del Banco Agrario o del Banco de las Oportunidades, que entrega personalmente ante las cámaras. Pagó el voto -o, más elocuentemente aún, la ausencia de voto contra su reelección- del congresista Teodolindo Avendaño con una notaría.

Y no es cosa de poca monta una notaría, aunque haya sido necesario crear tantas para agradecer favores recibidos. Una notaría no es una fruslería sin importancia, como, digamos, las frecuencias de radio que les regalaba Samper a los periodistas amigos y estos a continuación revendían sin complejos a alguno de los dos grandes magnates de la radiotelevisión. No: un notario es nada menos que el guardián de la fe pública. Y qué fe pública puede quedar en un país cuando un politiquero recibe una notaría como parte de pago de su voto en el Congreso para quebrarle una vértebra a la Constitución en favor de un presidente y al día siguiente la revende a plazos, por cuotas de 120 millones de pesos. Se ve que ha dejado honda huella aquel superintendente de Notariado y Registro, doctor Cuello Baute, compadre o ahijado o padrino del presidente Uribe, que subastaba notarías a cambio de vacas para su finca. Qué compadres escoge este Presidente que tenemos. Qué notarios nombra (algunos, primos suyos). Qué amigos tiene.

Y nos dicen las encuestas de opinión que un 84 por ciento de los colombianos respalda al Presidente que hace esas cosas, y tal vez por hacerlas. Pero no lo creo. No creo que haya sido posible corromper a tal grado la conciencia de este país. Creo más bien que esas encuestas están compradas.

MERITOCRACIA

Las notarías son un premio gordo, por eso usualmente los decretos vienen listos de palacio y el ministro de turno sólo cumple el requisito de firmarlos.

Por Daniel Coronel
Tomado de la Revista Semana. 05/31/2008

No es un chiste. Aunque parezca increíble, los funcionarios involucrados en la 'yidispolítica' van a alegar que los puestos que la ex congresista recibió por su voto a favor de la reelección no son el resultado de una operación de compra-venta. Según ellos, los recomendados de Yidis fueron nombrados por meritocracia.

Esta semana, por ejemplo, la ex notaria Sandra Patricia Domínguez Mújica estuvo en la Casa de Nariño preparando su defensa con otros implicados. Sandra Domínguez, antigua recomendada de Yidis y hoy aliada incondicional del gobierno, fue encargada de la notaria segunda de Barrancabermeja por decreto firmado en junio de 2005 por el Presidente Álvaro Uribe y el entonces ministro del interior, Sabas Pretelt.
Las notarías son un premio gordo, por eso usualmente los decretos vienen listos de Palacio y el ministro de turno sólo cumple el requisito de firmarlos. Un procedimiento que seguramente ha recordado Sabas Pretelt, en estos días de agitación.

Yidis Medina entregó a la Corte Suprema un pagaré y una letra de cambio en blanco, firmados por la notaria Sandra Domínguez. Con ellos la detenida ex congresista quiere probar que la notaria Domínguez tenía claro a quién le debía el puesto y que existía un acuerdo corrupto entre ellas.
Sandra Domínguez sólo estuvo seis meses en el cargo. Salió de la notaría en medio de cuestionamientos porque aparentemente no consignaba a tiempo, ni completas, las retenciones en la fuente que efectuaba el despacho. Esta es una de las faltas más graves en las que pueda incurrir un notario, y eventualmente puede tipificar el delito de peculado, que consiste en apropiarse de dineros públicos.
Pues bien, ahora la misma notaria recomendada de Yidis es la jefe de control interno de Caprecom, una entidad adscrita al Ministerio de Protección Social. Yidis Medina aseguró en su indagatoria que la nombraron allí porque amenazó con hacer público el escándalo. La ahora funcionaria de Caprecom presentó incluso una acción de tutela contra el Presidente y el Ministro del Interior. Tutela que perdió.

Lo increíble es que este gobierno combativo en lugar de hacerle frente a la ex notaria, haya decidido nombrarla en un bien remunerado cargo público.
Según el director de Caprecom, el nombramiento fue transparente. Él simplemente mandó la hoja de vida de Sandra Domínguez (nunca cuenta cómo la recibió), junto con otras más, al Departamento Administrativo de la Función Pública. Ese departamento, dependiente de la Presidencia de la República, determinó luego de analizar los curriculums y de efectuar "pruebas psicotécnicas de personalidad" y de "habilidades gerenciales" que la más calificada para controlar Caprecom era la polémica ex notaria, otrora ahijada política de Yidis.
Pero no es el único caso. Juan Bautista Hernández Díaz se presentó a un concurso de meritocracia para convertirse en el jefe del Sena en Barrancabermeja. Eso fue en abril de 2004, unos meses antes de la votación de la reelección, y quedó preseleccionado.

Pasaron dos años sin que lo nombraran en el puesto. El nombramiento sólo se produjo en marzo de 2006. Según el director del Sena, cuando se jubiló la persona que estaba en ese cargo. Según Yidis Medina, cuando desde Palacio empujaron el nombramiento y ella fue a presionar a la sede nacional del Sena, en la que incluso se quedó a dormir una noche.
¿Quién dirá la verdad? ¿Lo nombraron por meritocracia o por politiquería? La respuesta es compleja porque hay un documento que les da la razón a los dos.
En ese papel, el hombre que estuvo a cargo del Centro Multisectorial del Sena en Barrancabermeja, se compromete con Yidis Medina a "colaborarle" políticamente y a ubicarle en la entidad a personal "calificado y no calificado".
Juan Bautista concluye de esta risible manera:
"Lo anterior en reconocimiento de que gracias a su intervención, frente a la Dirección Nacional del Sena, fui escogido entre la terna seleccionada en el concurso de meritocracia".

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