25 dic. 2007

EDITORIAL MADRE SELVA: LIBRO "RESISTIRE"

Resistiré
Emotiva historia de un grupo libertario que intentó el entrismo en los años ‘70.
Por Leonor Silvestri
Resistencia LibertariaVerónica DizFernando TrujilloMadreselva111 páginas.
El libro de Verónica Diz y Fernando Trujillo es una rara avis, no tanto por su estilo, sino por la historia que viene a sacar del silencio después de más de tres décadas de oscuridad. Se trata de Resistencia Libertaria, un pequeño grupo que intentó la táctica del entrismo en la política de masas. Lo que más asombra al lector de hoy, más allá de las críticas y diatribas, de los yerros o aciertos, es comprobar que Resistencia Libertaria fue un grupo de jóvenes anarquistas que, en el peor momento histórico para el movimiento anarquista, y en el período más cruel para todos los luchadores, emprendió el desafío de la horizontalidad dentro de las estructuras mismas. Como el libro lo deja en claro, la historia de este grupo no fue tenida en cuenta, especialmente, entre los anarquistas. Las relaciones con el movimiento libertario local fueron conflictivas y excluyentes: convocados por el tradicional periódico anarquista argentino La Protesta, fueron expulsados también cuando RL se negó, entre otros hechos, a desacreditar el accionar de grupos armados como el ERP. De la lectura se desprende que las corrientes enraizadas del anarquismo de entonces, que quizá continúe hasta hoy, suponían que el individuo anarquista era revolucionario por definición. Por ende no participaba en la lucha por el poder. No sin sorna e invectiva, Trujillo y Diz presentan los documentos exactos para mostrar que esta manera de concebir al activista anarquista está más cerca de un “monje shaolín” (dixit) que del pueblo. Por el contrario, RL consideraba su actuación como “acelerador del proceso histórico”, sembrando el soplo antiautoritario y antiburocrático no sólo en la realidad del sistema capitalista, sino también dentro de los programas revolucionarios que enarbolaban las izquierdas autoritarias, con las que muchas veces se articularon. Estos estudiantes proletarizados concibieron una doble lucha: por un lado la socialización de los medios de producción junto a otras organizaciones marxistas, y por el otro reclamaban la socialización del poder político, hasta su completa atomización y desaparición, como lo postulan los principios anarquistas.
En esta investigación abundan las citas eruditas que invitan a retomar el trabajo, no para fomentar el archivismo o la inacción de la recolección de datos, sino el pensamiento crítico. Sin respiro ni sosiego, el último documento que el libro rescata son dos testimonios de compañeros “chupados” en un campo de concentración donde se distingue la solidaridad y el temple de los compañeros de RL, aún desaparecidos.
En las palabras de los autores, esta obra “propone ser un sentido homenaje a compañeros y compañeras para que el olvido y el silencio no perpetúen el carácter de desaparecidos que el poder quiso imponerles, devolverles su lugar en la historia de donde jamás se han ido ahora”. Diz y Trujillo responden al mismo compromiso de RL, poder hablarle al hombre de hoy, con la praxis, autoritaria a falta de otra, en su mundo actual. Esta hermosa historia inspirará corazones nuevos y no tanto, a jamás tirar la toalla, tras haber aprendido de la experiencia histórica específica.

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