31 ago. 2008

REFORMA DE ESTATUTOS DE LA UNLP. POR UNA MAYOR DEMOCRATIZACION

La Plata, Agosto de 2008

REFORMA DEL ESTATUTO en la UNLP. POR UNA MAYOR DEMOCRATIZACIÓN.
“Nuestro régimen universitario –aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino; el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico...”
Extracto del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918
A modo de marco e introducción
Heredamos una Universidad de aquellos jóvenes reformistas de 1918, quienes, como vanguardia intelectual, comprendieron que la misma no estaba por fuera de los movimientos socio-históricos y políticos que vive un país. Así, estos jóvenes universitarios incorporaron en sus debates los diversos atravesamientos e impactos que generaban los cambios sociales del momento, principalmente la fuerte presencia de una clase trabajadora organizada que reclamaba por sus derechos políticos y sociales y demandaba al Estado que diera cuenta de sus necesidades. Estos cambios incidieron, refractaron y afectaron la forma de entender el conocimiento que se impartía en la Universidad: los contenidos curriculares, los modos de aprender, y el tipo de formación profesional, entre otros. Por otro lado, esto obligó a modificar la forma en que la Universidad debía organizarse, cuestionando roles, lugares, y modos de funcionamiento. Es así como el Movimiento Estudiantil Reformista, enfrentándos! e al poder político clerical, anquilosado y reaccionario que gobernaba la Universidad , logra generar profundas transformaciones en su organización interna, implementando la estructura del COGOBIERNO como instancia de participación política y democrática sin parangón hasta el día de hoy. Nace así otra Universidad, la cual, más adelante y como producto de nuevas luchas y hechos históricos, incorporará avances en su democratizació n: la gratuidad de los estudios y el ingreso irrestricto.
Así, estos acontecimientos históricos nos dejan el legado de comprender que la Universidad, a través de sus actividades de extensión, docencia e investigación, debe cumplir con su rol de construir y transmitir un conocimiento que permita resolver problemáticas sociales. Para ello, debe trabajar en vínculo permanente con la sociedad, para delimitar conjuntamente las problemáticas y contribuir a su resolución para entender dichas problemáticas, tomarlas como propias y contribuir a resolverlas. Esta tarea legitima a la Universidad frente al pueblo que la sostiene y del cual forma parte.
La Reforma del 18 nos dejó dos potentes lecciones: la Universidad no puede ignorar las necesidades de la sociedad en la que está inmersa, y esto implica transformar su quehacer en función de dar respuesta a esas necesidades. Pero a la vez, esa transformació n no puede darse si no es a través de un funcionamiento interno acorde con ese rol.
Hoy la Universidad Nacional de La Plata se encuentra en una difícil situación económica, debido a la política de ahogo presupuestario impulsada por el Gobierno Nacional. Esto afecta directamente al funcionamiento, condiciones de trabajo y a la formación académica de las diferentes unidades académicas.
Es en este contexto en el que se está discutiendo la Reforma del Estatuto de la UNLP.
Realmente contrasta la importancia del tema con la invisibilidad del proceso.
¿Qué se discute? ¿Por qué se discute? ¿Cómo surgió la necesidad de Reforma?
Haciendo un muy breve racconto, se puede afirmar que la discusión respecto de Reforma del Estatuto surge hacia fines del 2006, principalmente motivado por la necesidad de “democratizació n de la Universidad”. Tal vez como reacción de los sucesos ocurridos en otra Universidad (UBA) y principalmente impulsado por el claustro estudiantil, se instala la importancia de revisar la definición de los claustros y principalmente la conformación de los órganos de cogobierno.
Se genera así una fuerte crisis en el marco de la cual se desarrolló la Asamblea de elección de rector, cuyos inaceptables mecanismos de funcionamiento la sumieron en la ilegitimidad. Sin embargo, debe rescatarse que esa cuestionada Asamblea Universitaria tuvo que aceptar la necesidad de la reforma del estatuto y propuso iniciar la discusión para ello.
Aunque los motivos que originaron esta necesidad comenzaron a desvirtuarse, ya que el punto original de discusión, la democratización se está alejando de ser el eje central de discusión. Así, si bien coincidimos en que muchos aspectos del Estatuto ameritan discutirse y cambiarse, sostenemos que garantizar una Universidad más democrática es primordial.
¿La Universidad es democrática?
Esta palabra -“democratizació n”- genera cierta exasperación en algunos integrantes de la comunidad universitaria. Tal vez, si se relaciona dicha palabra a una variable cuantitativa se enfocaría mejor el reclamo, y caerían los argumentos que sostienen el esquive al tema de fondo. Veamos algunos ejemplos:
· Hace ya casi dos siglos, en lo que hoy es territorio argentino sólo votaban los ciudadanos, definidos como tales sobre la base de la tenencia de propiedades.
· Hace 61 años, en nuestro país sólo los hombres podían elegir representantes.
· Hoy en día, en la UNLP, una fracción minoritaria de la comunidad posee una representatividad proporcional que le permite tomar casi la totalidad de las decisiones sin necesidad de contar con el acuerdo de ningún otro sector.
La respuesta cualitativa (sí o no) implicaría largas y posiblemente infructuosas discusiones. La respuesta cuantitativa (es más o menos democrática) es más simple de abordar y seguramente resulte en acuerdos más amplios.
En este marco, creemos que profundizar hoy la democratizació n de la UNLP es, no solamente una responsabilidad histórica, sino una condición necesaria para ponerla efectivamente al servicio de los intereses del pueblo.
¿Qué es lo que se entiende por “mayor democratización”?
Básicamente se puede hablar de dos ejes: definición de los claustros y representantes de los mismos en los diferentes órganos de cogobierno.
En cuanto a los claustros, entendemos que los mismos son grupos de personas con intereses similares. En ese sentido, entendemos que en la Universidad hay cuatro claustros:
Estudiantes
No docentes
Docentes
Graduados
La propuesta de claustro único docente, integrado por todos los docentes, proviene del hecho de que nos une el mismo objetivo: enseñar. Los llamados “auxiliares docentes” dan clase, participan de la planificación de numerosas actividades, atienden consultas, resuelven problemas, es decir comparten el día a día de las cátedras con los “profesores” y tienen como ellos una responsabilidad frente al alumno. Por lo tanto, con su tarea, los “auxiliares” hacen valiosos aportes tanto en las actividades de docencia, como en las de investigación y extensión que se realizan en la Universidad. Sin embargo, a la hora de tomar decisiones, el “auxiliar” pareciera no tener suficiente calificación para ello y ve restringida su participación plena.
Frente al argumento que sostiene que los consejos son “Académicos” y por lo tanto deben conducirlos “los de mayores antecedentes académicos”, corresponde decir que en realidad los órganos de gobierno, tanto colegiados como ejecutivos, son órganos políticos. De lo contrario, si tuvieran que estar allí solamente quienes reúnen los mayores antecedentes académicos, la designación debería ser por concurso y no mediante elecciones.
Por motivos de igual peso, los no docentes deben estar incluidos como miembros plenos, con voz y voto en todas las instancias de cogobierno (es decir, Consejos Académico y Superior). Su opinión y decisión es necesaria, ya que comparten con el resto de la comunidad universitaria toda su problemática.
Por lo tanto, creemos que es necesario:
1. Discutir y modificar la actual estructura de cogobierno de la Universidad, en pos de una mayor democratizació n.
2. Plantear una estructura de cogobierno en la que ningún claustro tenga una proporcionalidad tal que le permita gobernar por sí solo.
3. Generar un claustro de docentes en donde se incluya a los profesores y auxiliares, mediante el mecanismo de padrón único.
4. Incluir al claustro de no docentes con voz y voto en todos los órganos de cogobierno.
5. Dejar perfectamente explicitado en el Estatuto de nuestra Universidad la condición de gratuidad de la enseñanza y del ingreso irrestricto.
El estatuto de la UNLP debe reformarse primordialmente para garantizar la participación plena de todos los miembros de la comunidad universitaria. Si no es así, cualquier reforma, por buenas modificaciones que contemple, será intrascendente.
Proponemos, en consecuencia, concentrar nuestros esfuerzos en y hacia la real democratizació n como condición necesaria para refundar una Universidad Nacional, Popular, Autónoma, Gratuita, Crítica, Abierta y Democráticamente cogobernada.
ADHIEREN:
- Agrupaciones de Graduados:
Corriente de Graduados y Docentes de la UNLP La Brancaleone (Humanidades, Psicología, Cs. Económicas, Periodismo y Comunicación Social, Exactas) – Construcción (Naturales) – La 22 (Agronomía) - Comisión de Graduados de Historia (Humanidades) Comisión de Graduados y Docentes de Veterinaria – Insurrectos (Trabajo Social) – Graduados en unidad (Trabajo Social) – ConCiencia y Pueblo (Exactas) – Corriente Popular Universitaria CPU –
- Agrupaciones estudiantiles:
COPA – CEPA – Insurrectos – CAUCE – Agite – Suma – MUI

1 comentario:

Anónimo dijo...

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