12 dic. 2016

APEMIA: UNA DECLARACION FRUSTRADA - UNA OPORTUNIDAD PERDIDA

06/12/2016 - LOS JUECES NO PERMITIERON INTERROGAR A CRISTINA KIRCHNER SOBRE SU EXPERIENCIA MAS RECIENTE 
La ex presidenta Cristina Kirchner prestó declaración como testigo en el juicio que se realiza desde hace ya un año y medio para investigar las irregularidades y encubrimientos de la AMIA.

Su testimonio había sido pedido por casi todas las querellas y la defensa de Anzorreguy. Pero los jueces del Tribunal Oral no permitieron una declaración amplia de la ex Presidenta y frustraron cualquier expectativa de que su testimonio pudiera ser un aporte para esclarecer cómo y por qué el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial articularon las irregularidades y el encubrimiento que, desde hace 22 años, dicen que quieren esclarecer.

El tribunal sólo permitió que se la interrogue para conocer sobre su paso por la disuelta “Comisión Bicameral de Seguimiento de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA”, que funcionó en el Congreso (1996/2000), y que la testigo llegó a presentar como una Comisión armada por los bloques políticos oficialistas y opositores de entonces para sostener un único objetivo: bancar una parodia de investigación y el armado del “juicio histórico” para aparentar el esclarecimiento mientras daban continuidad al encubrimiento.

Se escuchó la historia de un fraude contada por una de sus protagonistas. Cristina Kirchner reconoció el fracaso de la Comisión que integró: “se hacía muy difícil” enfrentar los intereses y presiones del mismo Estado e internacionales, para encubrir el papel de los organismos de seguridad en el atentado, mientras DAIA/AMIA le daban un “monolítico apoyo” al juez Galeano y a los Fiscales. Y volvió a repetir sus dichos ante la Asamblea Legislativa de marzo de 2013: el juicio anterior (2001/2004) “no podía terminar de otra forma”.

Resultó imposible saber por qué demoró tantos años para reconocer un fraude que no denunció antes ni durante, o entender cómo fue que la causa AMIA sirvió en su gobierno para tejer y potenciar acuerdos con Israel, Estados Unidos y los países de la OTAN después de haber prometido que no la pondría al servicio de los intereses geopolíticos internacionales. Los jueces no permitieron que las partes pudiésemos interrogarla para conocer los hechos del pasado a la luz de su experiencia más reciente durante los 12 años de gobiernos Kirchner. Con excusas formales y sin que la Fiscalía se opusiera, rechazaron cada una de las preguntas que remitían a su gestión de gobierno. Parecía que la cuota que le toca en el fracaso de las políticas de Estado debía quedar confinada a su paso por la Comisión del Congreso.

Para colmo, ni siquiera aportó sobre las responsabilidades del ex presidente Menem en el armado del encubrimiento. Y en el caso de Anzorreguy, lo exculpó y justificó hablando del “grado de autonomización de la SIDE” respecto de sus dependencias políticas que “los hace incontrolables”.
Se perdió la oportunidad de conocer más de cerca el testimonio de una de las protagonistas del capítulo más reciente de la ruina política e institucional en el tema AMIA. El fracaso del gobierno que alardeaba de sus esfuerzos para esclarecer el atentado y superar la impunidad apurando este juicio, como si con ello fueran a superar una política de Estado.

A la salida de la audiencia, nadie se atrevía a pronosticar cómo sería el final de este juicio. Pero ya no queda quien afirme que se trata de un “juicio histórico” o que tenga esperanzas en su resultado.

APEMIA

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